Brooks lanzó hace ya unos años una zapatilla basada en la
Ghost, pero con un extra de amortiguación y un enfoque más protector. Esa idea ha ido evolucionando hasta convertirse en la nueva
Brooks Ghost Max 4, una zapatilla de máxima amortiguación que mantiene un tacto algo más firme y una estabilidad superior a la media.
Estamos ante una zapatilla claramente maximalista, pero que destaca especialmente por la sensación de seguridad que transmite en cada apoyo. Cuenta con un drop de 6 mm y una mediasuela equipada con el compuesto
DNA Loft v3, una espuma que
Brooks ya utiliza en varios de sus modelos y que ofrece un equilibrio muy interesante entre confort, protección y durabilidad para el entrenamiento diario.
Uno de los elementos más característicos de esta
Ghost Max 4 es el sistema
GlideRoll Rocker, una geometría curvada presente en toda la mediasuela que favorece una transición más fluida y eficiente, ayudando a que la pisada resulte más cómoda y natural a lo largo de los kilómetros.
En el upper también encontramos cambios importantes respecto a la
versión anterior.
Brooks ha reforzado la zona del talón, que ahora gana en acolchado y altura para ofrecer una sujeción más segura. La
Ghost Max 3 presentaba una estructura algo más plana y robusta, mientras que esta
nueva versión envuelve mejor el pie y aporta una sensación de mayor confort desde el primer momento.
La lengüeta mantiene un buen nivel de acolchado y el engineered mesh ha ganado algo de consistencia, ofreciendo una sensación más sólida sin comprometer la comodidad general del conjunto.
En cuanto a su uso, la
Ghost Max 4 está pensada para corredores que buscan una zapatilla para acumular kilómetros con un extra de estabilidad y protección. Podríamos definirla como una
Ghost llevada al formato maximalista. Eso sí, no ofrece una pisada tan blanda como la de una
Brooks Glycerin Max, que apuesta por una sensación mucho más suave y mullida. La
Ghost Max 4 busca un equilibrio diferente: más control, más estabilidad y una protección muy consistente para los entrenamientos diarios.
Por último, la suela mantiene una buena cobertura de caucho en las zonas de mayor desgaste, especialmente en el talón y el antepié, reforzando tanto la durabilidad como la estabilidad general de la zapatilla.