Cloudsurfer - On Running

Cloudsurfer - On Running

Publicado hace 331 día(s)

Introducción

Lo primero que te viene a la cabeza al verlas es que estamos ante uno de esos productos especiales, que suponen una auténtica innovación, diferentes a casi todo lo que el mercado nos ofrece. Vamos, que si probar cosas nuevas y diferentes 'te pone', con estas On running Cloudsurfer te va a dar un 'subidón' seguro. De la marca, On Running, diremos que es suiza y su origen está en el triatlón, cuna, precisamente, de muchas innovaciones; de hecho Olivier Bernhard, conocido duatleta y triatleta, es alma máter del proyecto deportivo. Pero también tienen su origen en los problemas de rodilla de su fundador (dato que, debido al estado de mis meniscos, me acabó de poner 'al punto'... ). Un cócktel, cómo véis, muy 'caliente'.

Primeras impresiones

Son algo curioso estas On Runnning Cloudsurfer. Su aspecto me recordó inmediatamente a los tradicionales patines que todos hemos utilizado alguna vez, quizá por esa sensación visual que transmite como de no tener suela, casi de vacío en la zona del arco. En la mano sorprende por su calidad de materiales y acabados. Una auténtica zapatilla de gama 'Premium'. Pero lo más sorprendente es su suela, de la que más adelante hablaremos en profundidad, y que, evidentemente se convierte en epicentro de ese 'terremoto' de preguntas, dudas y sensaciones que nos causa su provocador diseño: "¿iré bien con mi peso y ritmo?, ¿se las podrá apretar?, ¿rodadora?, y esa suela, de estabilidad y durabilidad ¿qué?, con ese hueco en el mediopié, que parece que vaya al aire... uummm... y cuando pise pista o playa, ¿no se meterán piedrecitas en esos 'rulos'?". Sinceramente, creo que nunca antes una zapatilla me había generado tanta especulación. Pues... "al lío".
Con todos esos pensamientos en la cabeza, las calzamos y... ¡caramba!. ¡Qué gusto!. Cómoda no, lo siguiente. De veras que sorprende su tremenda comodidad y, especialmente, facilidad de colocación. Dispone incluso de la típica tira en la zona del talón (muy habitual en Triatlón para una rápida transición bici-correr) que nos ayudará en caso de ser necesario. Amplia de horma, especialmente en la zona del antepié, sorprende también lo bien que ajusta. Tiramos de los cordones y nos abraza suave pero firmemente el pie. Un gusto. Ayuda todo. El mesh que se adapta al contorno del pie, lo bien que corren los cordones (casi como un "quicklace"), la lengüeta asimétrica. Pues hasta aquí, muy bien. A por los primeros pasos...
Como si de un niño aprendiendo a andar se tratara, damos unos pasitos. Lentamente. Con algo de solemnidad, lo reconozco. Me tiene maravillado lo que idea el hombre en este deporte que tanto nos gusta. Cómo se busca innovar constantemente. Por alguna estúpida razón esperaba que se hundiera algo en la zona del arco, dónde no existe 'rulito' alguno. No sucede, claro (ya he dicho que era una estupidez). La sensación con ellas es como de ir sobre ... cilindros de goma quizá; es difícil de definir. Se aprecia cierta amortiguación inicial y un pequeño repunte pero se percibe en cada 'rulito' (en adelante los llamaremos 'nubes'; tiene más glamour). Me explico. Al pisar notas cómo paulatinamente las 'nubes' reaccionan a la presión ejercida por nuestro propio peso y cómo, a medida que se inicia la fase de despegue del pie, reaccionan con ese pequeño repunte y recuperación de la forma. "Dioooossss!. ¡Me muero por salir ya!", pensé. Lo que diré ahora sonará a estupidez (y es la segunda) pero recomiendo hacer la prueba sobre parquet, pues se percibe mejor esa amortiguación 'viva' de que está dotada la Cloudsurfer, que en superficies más rígidas. Es dónde mejor he sentido lo que he procurado describir al dar esos primeros pasos, esa reactividad individual de las 'nubes', esa flotabilidad, por así decir. Luego veréis que en movimiento .... he dicho luego; no nos avancemos...

Mediasuela y amortiguación

La Mediasuela de las On Running Cloudsurfer no presenta el protagonismo que habitualmente acostumbra a tener dicha parte en otras zapatillas de running. Nos encontramos aquí con una EVA de alta calidad que dota de elevadas cotas de durabilidad a las Cloudsurfer pero, como veréis más adelante, es la propia suela la que se ocupa, en gran medida, de gran parte del trabajo consistente en hacer más suave nuestro camino. No obstante, también aporta, evidentemente, su cuota de participación en la recepción y presenta para ello una densidad media que, sin un recorrido excesivo, cede bien en el momento del impacto haciendo agradable la zancada y tras 200 buenos kilómetros, no se observan en ella muestras de estrés o pérdida de cualidades. La zapatilla, dada la ubicación y comportamiento de las nubes, flexa y torsiona muy bien y con esa diferencia talón-puntera de aproximádamente 7 mm, permite una entrada muy buena de mediopié. Los taloneadores no deben, sin embargo, tener miedo a calzarlas pues, el pequeño espacio que existe en la zona trasera antes del primer par de nubes, permite recepcionar de talón sin mayor problema gracias al buen comportamiento de las nubes.

Suela

Si algo llama la atención en las On Running Cloudsurfer es su suela. En ella encontramos una serie de cilindros, 'rulitos' o 'nubes', como queráis llamarlos, que tienen por misión reducir la fuerza de los impactos, tanto verticales como horizontales, en nuestras articulaciones. On running lo denomina 'Cloudtec' y para acreditar su funcionamiento aporta una serie de estudios realizados por un laboratorio (suizo, por supuesto) mediante los cuales aborda las bondades del susodicho invento. ¿En qué consiste eso del Cloudtec?. Como decíamos, encontramos en la suela una serie de cilindros que se ocuparán de que nuestra transición al impactar con el suelo sea lo más suave posible. En total 13 cilindros o nubes, de aspecto dentado para mejorar el agarre, que encontramos separados en dos bloques: 4 en el talón (2 pares) y 9 en el antepié (3 tríos). Cada uno de los cilindros, no obstante, trabaja de forma individual. Algo fácil de comprobar en estático tan sólo con jugar un poquito con las presiones del pie en el suelo. La sensación que transmiten es como de flotabilidad, como de estar sobre 'algo'; y eso, claro, transmite inicialmente cierta sensación de inestabilidad... hasta que nos ponemos en 'marcha'; pero... ya llegaremos a eso.

Se trata de una amortiguación 3D pues como la marca asegura, pretende atacar el problema de los impactos tanto verticales (lo habitual vamos), generados por nuestro propio peso, como también horizontales ('oiga... esto es nuevo, ¿no?'), generados por el propio desplazamiento. Vamos, que se asemeja un poco, en su concepción, a los ejercicios de propiocepción que todos en alguna ocasión hemos realizado en el gimnasio. En otras palabras, la idea es que esas 'nubes' nos ayuden a reducir las fuerzas del impacto pero también a iniciar el despegue a medida que, de forma progresiva, van recuperando su forma y rigidez según desaparece la presión ejercida individualmente sobre cada una de ellas.

Quizá lo más novedoso del Cloudtec de On Running es precisamente su manera de abordar la concepción casi sacro-santa que tenemos de amortiguación en una zapatilla. Estamos acostumbrados a que la suela se ocupe del agarre principalmente y sea la mediasuela la encargada de lidiar con dichas cargas y ofrecernos la amortiguación necesaria, ya sea, según gustos y marca, con gel, EVA de diferentes composiciones y densidades, con formas geométricas (cóncavas y convexas) y largo etcétera. Eso genera también una sensación de amortiguación interna en las zapatillas con dichos sistemas que las On running Cloudsurfer no tienen. En éstas todo parece gestarse de forma externa, fuera del upper, o mejor dicho por debajo de él. Parece difícil de entender leyéndolo aquí pero en carrera es bien fácil de percibir. Decíamos al principio que una de las primeras cosas que uno siente al calzarlas es su comodidad, pero no es una zapatilla de interior especialmente mullido o tacto blanducho. Percibes comodidad porque el upper es un guante, el pie se siente cómodo por tacto y por espacio, pero la amortiguación que uno nota, que hace que el paso sea de cierta amortiguación y retorno, es 'externa', consecuencia de esas 13 nubes de la suela. No percibes, por así decir, que el pie se 'hunda' en algo que después puede tener mayor o menor retorno. No. Lo que percibes es que el pie está apoyado directamente en algo firme y que las nubes trabajan bajo esa 'placa' de firmeza, por así decir. En estático y al paso se siente más blanda (por eso insisto en lo de jugar un poquito con ellas en estático para ver las reacciones de las 'nubes' y comprobar esa flotabilidad) pero a medida que apretamos los dientes y les metemos caña, percibes que vas 'a palanca'; sientes que el pie está apoyado en algo firme pero confortable que, no obstante, no te transmite la dureza del terreno. ¡Una delicia!. Eso sí, para que todo lo que comentamos funcione a las mil maravillas el terreno debe ser firme y estable. Evidentemente en asfalto son una delicia y en pista firme, como en parques, sin problema. Ahora bien, en terreno graso como hierba, arena de playa o bien terrenos accidentados como adoquines, terreno con mucha rama y piedra, ahí no. La razón es sencilla: demasiada inestabilidad en el terreno, que las 'nubes', por esa concepción de amortiguación 3D que les permite no sólo hundirse sino tener cierto recorrido horizontal, hacen que ante tales situaciones perdamos control en la pisada. Y casi es peor la transición de un terreno a otro que mientras estás lidiando con él. En hierba, por ejemplo, y especialmente si el terreno está mojado, nos hemos dado más de un susto al pasar a cemento. En cualquier caso, en terrenos grasos la forma de las nubes obliga a marcar mucho el paso, a forzarlo, y uno acaba por tener la sensación de ir con crampones, por así decir. No hemos tenido problema con piedrecitas o arena que se meta en las 'nubes' pues dada la amplitud de radio de éstas, dichos elementos entran tan fácil como salen. Cuando el suelo está húmedo o directamente mojado, hemos percibido cierta pérdida de adherencia en las 'nubes delanteras' (los tres tríos del antepié), casi como si se 'escurrieran' sin poder agarrar el suelo, o como si éste nos 'escupiera'. Nos ha sorprendido gratamente su durabilidad pues, 'a priori', uno puede pensar que esas 'nubes', con algo de caña y terreno variado, pueden acabar desechas o perdiendo capacidad reactiva pero tras más de 200 kilómetros no apreciamos signos de fatiga.

Upper

El upper de las On Running Cloudsurfer como dijimos al inicio, es una delicia. Un guante. Confeccionado en una malla muy transpirable, es el responsable en gran medida de esa sensación de confort que nos aborda nada mas calzarlas. Casi transparente en su totalidad, sólo muestra cierto engorde en las zonas precisas: puntera y tobillo. Dispone de una serie de tiras que le aportan el refuerzo necesario dónde precisa y que conforman una especie de exoesqueleto que pretende darle más empaque, más estabilidad. Dada esa quasi transparencia del upper, ventila maravillosamente pero cuando llueve o hace mucho frío se puede echar en falta algo de protección. Algo que nos ha sorprendido es que, a pesar de ser tan ventilada y de lo rápido que se seca tras su uso, la zapatilla coge olor con facilidad.

El talón no dispone de un gran contrafuerte; de hecho si presionamos con la mano en la zona podemos comprobar que cede mínimamente. No obstante, cumple 'sosteniendo' bien la zona pero sin resultar intrusivo en ningún momento dado que no es muy alto.

El collar resulta amplio, quizá por la vocación triatlética de la marca que busca favorecer con ello las transiciones bici-correr. En cualquier caso, resulta muy fácil introducir el pie, y en 'marcha' es muy cómodo pues dicha amplitud no degenera tampoco en 'bailoteo' para quienes tengan el tobillo fino (como un servidor), pues el gran ajuste del upper y lo bien que corren los cordones ayudan a impedir ese problema.

Los cordones, como decimos, 'corren' facillísimamente, casi como un 'quicklace', gracias en gran medida a la pieza de plástico de que dispone el último ojal y que facilita que se deslicen cómodamente. Finos y largos, no se clavan, no obstante, gracias a una lengüeta con mucho acolchado y de material plástico perforado. Nos hubiera gustado trastear con ellas en pleno verano para ver qué tal se comporta ese material plástico con altas temperaturas, pues a pesar del perforado, parece que pueda afectar a la sudoración.

Horma

De horma es amplia y con puntera algo 'cuadrada', las On Running Cloudsurfer tallan justito así que quizá sea conveniente probar medio número más. En general otorga espacio suficiente al pie para que se sienta muy cómodo en su interior, tanto por el tacto de los materiales como por el buen ajuste del upper. Por ello, que nadie se preocupe de posibles 'bailoteos' del pie dada esa amplitud. El mediopié es quizá la zona más estándar de toda la Cloudsurfer y cada cual podrá decidir cuánto ajustar gracias al buen funcionamiento de los cordones y el gran ajuste del upper. El talón es también bastante amplio pero no se aprecia pérdida de ajuste, ni siquiera en las subidas más exigentes. Quizá sí que tendrán que vigilar los usuarios de plantillas el hecho que resulta algo bajo y, según el grosor de las mismas, puede resultar algo incómodo dado ese plus de altura que le otorgan al pie.

Dinámica

Con ellas en los pies hemos tenido de todo. De muy bien a ... 'vigiiiiilaaa'. Lo primero que cabe decir es que transmiten una sensación muy liviana, tanto en estático como puestos en faena. Con ese drop de 7mm que comentábamos antes, muchos consideran que es una opción muy interesante para quienes quieran introducirse en el natural running (que conviene no confundir con el 'barefoot running' o 'correr descalzo').

Es preciso decir que no disponen de ningún tipo de control en la pisada lo que unido a esa acción individual de las nubes con su movimiento 3D, que genera cierto canteo, el hueco del talón, etc., no hacen de ellas la mejor opción para pronadores por ese punto de inestabilidad. Por esa misma razón decimos que hemos tenido de todo. De muy bien, pues en terreno firme y estable como cemento y asfalto son incluso un auténtico cuchillo. De hecho nos ha sorprendido cómo invitan, en bajadas o cuando el desnivel simplemente nos favorece algo, a apretar los dientes y subir la velocidad. Es entonces cuándo más se disfrutan pues comprobamos la manera de trabajar de las 'nubes', que nos ofrecen esa amortiguación 'externa' que mencionamos antes mientras el pie se siente seguro y firme en el interior del botín. No hay excesiva pérdida de energía y da esa sensación de ir casi a palanca; confortable y seguro mientras las nubes absorben el impacto y ayudan al despegue. Los que vayan de puntera lo notarán especialmente pues las 'nubes' delanteras amortiguan un 'pelín' menos que las traseras y dado el espacio sin 'nubes' justo en la puntera, les ayudará mucho en el impulso. Ahora bien, que nadie se confunda. Se puede ir rápido con ellas (más de lo imaginábamos quizá) pero no son unas voladoras.

De muy bien, decíamos, a 'viigiiilaaa'. Pues nuevamente su peculiar amortiguación, en terrenos grasos o con mucho elemento inestable (sean adoquines, hierba, piedra, ramas, etc.) llevan a una pisada algo incómoda e incluso a algún susto. Y si debemos hacer mucho giro brusco, dada su altura y por la forma de ceder de las nubes, resultan algo inestables. Quien guste de correr habitualmente por la playa, que se olvide también.

Conclusión

Una zapatilla diferente absolutamente a todo y de difícil ubicación incluso pues, aunque se puede correr deprisa con ellas (y muy rápido) y aunque permiten cierto volumen de kilómetros, nos parecen ideales para distancias entre los 10k y los 21k y ritmos superiores a 4'/km. Para ir más deprisa están las Cloudracer y para más kilómetros las Cloudrunner. Aún así, con buena técnica no sería descabellado alargar hasta los 42K sin problema y con posibilidad de 'apretarlas' en cuanto a ritmo. En cualquier caso, se trata de unas zapatillas confortables con las que salir a correr es una delicia por las sensaciones diferentes que transmiten y, en términos generales, las recomendaríamos para corredores de pisada neutra, situados entre los 70-75 kilos, que corran principalmente por asfalto en las distancias que decíamos y para ritmos superiores a esos 4'/km.

PROs y CONtras

PROS:
- Su acabado 'Premium'. Denota calidad por los cuatro costados.
- Muy buen ajuste.
- Su comodidad.
- Comportamiento mayúsculo en asfalto.
- Fresquitas, ideales para el verano.
- Sus 'nubes' transmiten sensaciones diferentes a lo habitual.

CONTRAS:
- Cierta pérdida de adherencia en mojado.
- Inestabilidad en terrenos irregulares.
- Cogen olor con facilidad.

Nike - LunarTempo 2

LunarTempo 2 - Nike

Publicado hace 216 día(s)

Introducción

Volvemos a la carga, y lo hacemos con las Nike Lunar Tempo 2. Nike, si, esa marca que nunca sabes cómo pronunciarla: nike, naik, naiki… cada cual a su gusto. La casa americana ya hace unos años que apuesta por diseños sencillos cercanos al natural running. Las Nike Lunar Tempo 2, siguen pues esta línea de para que nos sintamos cada vez más cerca del suelo a pesar de que estemos, en realidad, flotando en una capa de Lunarlon.

La versión predecesora a estas Nike Lunar Tempo 2 no difería en exceso de su nueva versión. Una media suela de Lunarlon y cambios en el diseño y composición del upper. Aunque no parezca que hayan cambiado mucho, no van a escapar de que les hagamos los test por excelencia para ver si siguen cumpliendo lo que prometen, amortiguación y ¡suavidad en la pisada!

Vais a daros cuenta de que vamos a hablar bastante de la Salomon Run que se celebró el pasado mes de abril. No es casualidad. Si no habéis oído hablar de esta carrera, os hago un resumen y entenderéis porqué viene muy bien para este test de las Nike Lunar Tempo 2: escaleras, asfalto, subidas, bajadas y tierra, mucha tierra. Y ahora, vayamos al lío, ¡que nos quedamos sin Tempo!

 

Primeras impresiones

Durante la antesala del gran día fuimos a buscar nuestras nuevas compañeras de rutina, como ya sabéis,  las Nike Lunar Tempo 2. Abrimos la caja y pum! Nos sorprendió el color rosita tirando a naranja (amaranto claro dirá algún entendido) de la mediasuela. El upper se aleja de este tono y se camufla con el negro. Una combinación armoniosa.

Las sacamos de la caja con energía… y casi las estampamos contra el techo. Demasiada fuerza empleamos. Estas Nike Lunar Tempo 2 pesan 210 gr, cantidad también conocida como “nada”. Sorprende que una zapatilla que aparentemente tiene mucho cuerpo sea tan ligera. Lo mismo pasa cuando la doblamos, le hacemos sacacorchos, lo que sea. Con apenas fuerza la zapatilla hace lo que queremos.

Y si en la mano pesan poco, una vez calzadas no parece tengamos nada en los pies. Llevamos unas Nike Lunar Tempo 2 porqué nos las hemos puesto y lo sabemos, porqué de otro modo… La sensación al caminar un poco es de suavidad extrema. Incluso parece que te hundas un poco en la mediasuela. Si nos hundimos o no al correr pronto lo veremos.

 

Mediasuela y amortiguación

Como bien hemos dicho, las Nike Lunar Tempo 2 tienen una capacidad de amortiguación extrema. Que aporta esta sensación, es de traca. Lo hace el Lunarlon, una mezcla de Phylon y espuma. Toda la media suela está hecha de este material. La diferencia está en los pliegues que se forman a lo largo del perfil. Que según se necesite más o menos resistencia están más hundidos o más hacia dentro.

En carrera la mediasuela se hace notar, sobretodo a ritmos tranquilos. Subiendo las escaleras del MNAC  uno nota como el impacto “desaparece” y cuando encaramos las primeras subidas de Montjuic nos da la sensación de flotar en el aire. Pasadas las subidas llegan, como no, las bajadas! Y aquí si que es cuando toca apretar y sacarle el jugo a la zapatilla. ¿Son rápidas Nike Lunar Tempo 2? Sí, ¿mucho? No. Matizando este último punto hay que decir que depende del peso. Para un peso de unos 80 kg la zapatilla chupa demasiado el impacto y se pierde fuerza. Para pesos más ligeros, que no aprieten tanto la mediasuela, seguramente digan que si a la segunda pregunta. Sin duda.

El punto delicado de la mediasuela es quizá la resistencia al estrés producido por el uso. Sobretodo en la parte interna de las Nike Lunar Tempo 2 la goma ha cedido mucho después de todos los km que les hemos sumado. Unos km que quedan lejos de los que debería aguantar una zapatilla. Estas marcas se deben en gran parte a la pisada del corredor. Suponemos que un corredor ligero con una buena técnica y una pisada completamente neutra no debería tener este problema.

Suela

Vayamos a ver qué tal la suela. O más bien, los 12 tacos que la forman. Como leéis. 12 tacos son los que forman la suela de las Nike Lunar Tempo 2. Como en la versión anterior, Nike sigue apostando por esta fórmula para reducir el peso de la zapatilla. Las partes protegidas son sobretodo el metatarso y la zona del talón. Dejando que la mediasuela actúe a su vez de suela en la zona del mediopie. Este diseño aporta cosas buenas, como por ejemplo ligereza.

En la zona del metatarso los tacos son realmente pequeños. Cosa que resta muchísimo peso al total. Las cosas malas son el hecho de dejar desprotegido una buena parte del pie, que sumando lo blanda de la mediasuela, deja el pie un poco desprotegido. Sobre asfalto no tendremos problemas. Por zonas de tierra las que tenemos en la Salomon Run, por detrás del Palau St Jordi, vamos a notar muchas de las piedras del camino. Otro punto negativo de estas Nike Lunar Tempo 2 lo encontramos en el agarre. Regular, aunque aprobado, en tierra y rozando el aprobado en mojado. Si solemos correr por ciudad, nos llevaremos algún que otro resbalón, incluso caminando.

Y la suela, ¿aguanta bien la suela de las Nike Lunar Tempo 2 con tan poca goma? Sí. A pesar de que, obviamente, las zonas en las que no hay Blown Rubber el desgaste es más marcado (los taquitos se chafan y acaban por desparecer). Los tacos de “verdadera suela” tienen una buena durabilidad. Habría que mejorar quizá la manera en que se enganchan a la medisuela, pues haciendo ejercicios de gimnasio nos saltó uno de los tacos. Casualidad seguramente.

Upper

El upper, como hemos comentado es lo que más cambios trae en esta nueva versión de las Nike Lunar Tempo 2. Sigue siendo simple, cosa que tiene sus pros y sus contras. Hecho principalmente de Engineered Mesh favorece la transpirabilidad. La malla aporta un buen ajuste junto con la tecnología Flywire. Si vamos hacia el talón, veremos que es semi-rígido. Aunque más semi, que rígido. Muy maleable. La lengüeta es más bien corta y ligeramente acolchada. Pero… ¿y todo esto que tal va?

Después de los test resulta un tanto sorprendente que un upper con tan poca cosa se ajuste tan bien al pie. Como podéis ver en la foto, el upper ha cogido la forma de un pie que prona hacía dentro. Una cosa un tanto curiosa. Es cierto que al ser tan maleable hace que la estabilidad se vea perjudicada. Si tenemos una mecánica depurada no es problema, pero si no la tenemos, hacer muchos km con las Nike Lunar Tempo 2 no es una buena idea. Una mención especial a los cordones, que quizá se quedan un pelín cortos para según que cordados.

Para la transpirabilidad vamos a tomar de referencia el dia la carrera de la Salomon Run. Un día en el que hizo muchísima calor. Después de los 10 km de carrera bajo unas temperaturas patrocinadas por el cambio climático nos quitamos las zapatillas y… ¡sorpresa! Prácticamente seco. Y ahora que llega el verano, las Nike Lunar Tempo 2 se colocan muy bien en la parrilla de salida como zapatilla para temperaturas elevadas.

 

Horma

Como ya es habitual en Nike, la horma tiene mucha amplitud en la zona del metatarso, aportando libertad a los dedos y un buen apoyo de la planta. En estas Nike Lunar Tempo 2 como comentamos, la horma es bastante amplia. Quizá algún corredor note que las plantillas no se ajustan muy bien en la zona del puente, en la que se estrecha un poco. Pero tranquilos, no tendrá problemas para usarlas.

En el momento que entramos el pie dentro de la zapatilla os resultará fácil hacernos un hueco y sentirnos cómodos. Se podría decir que las Nike Lunar Tempo 2 dan la bienvenida al inquilino y no le hacen ningún feo.  Ya junto con el upper, se crea un buen binomio que no deja espacio para la incomodidad.

 

Dinámica

Ahora que ya sabemos donde ponemos el pie cuando corremos, vayamos a explicar un poco como se comportan todos los elementos a la vez. Porqué aquí hemos venido a correr. Y eso hemos hecho. Tanto por asfalto, tierra, hierba, de todo. La Salomon Run es testigo.

Cuando vamos subiendo las escaleras del MNAC al trote cochinero en los compases iniciales es una gozada. Blandito, blandito. Seguimos hacia arriba y entramos en la primera recta de tierra compacta. Notamos que el agarre disminuye, aunque no en exceso. De momento el Lunarlon nos da lo que necesitamos, amortiguación. La transición es calmada, no te lanza hacia adelante, simplemente espera y absorbe los impactos.

Seguimos corriendo y sin darnos cuenta estamos más allá de media carrera, sobre tierra un tanto suelta, en bajada. Lo sufrimos. Las Nike Lunar Tempo 2 ya no se agarran tan bien como desearíamos, seguimos. Más tierra compacta, escaleras. Hasta que llegamos al final. Con escaleras, giros pronunciados y todo asfaltado ¡La prueba perfecta! Nos picamos con el compañero, vamos a tope ¡Muy a tope! Saltando las escaleras como cabras y cogiendo la curva como si fuéramos Marc Márquez. Si chino-chano amortiguaba, ahora la sensación desaparece. No nos dispara hacia arriba, pero tampoco nos roba la energía de la pisada. Pillamos la curva per encima de la velocidad permitida y el agarre, por suerte, cumple al 100% las expectativas.

 

Conclusión

Y llegamos al final. Después de 10 km de tierra, escaleras, asfalto, subidas y bajadas esto se acaba. Y con la carrera también acaba la sesión de test. ¡Una de tantas! Cruzamos la línea de meta, cogemos una zanahoria de las que hay en el avituallamiento (aunque no entiendo porqué, no hemos saltado tanto) y empezamos a pensar sobre las Nike Lunar Tempo 2.

Sorprende que a pesar de lo simple que es el upper se adapte tan bien al pie. Es cierto que resta a la estabilidad, pero en parte compensa. Tiene sus contras, como el que las imperfecciones en la pisada se marcan mucho más. Tanto en el upper como en la mediasuela. En carrera al cabo de 1xx km el compuesto ya empieza a ceder y se nota más la falta de estabilidad. Zapatillas curiosas las Nike Lunar Tempo 2. Si vas lento, “flotas”, y si quieres ir rápido, estás cercano a volar.

Así que si eres un corredor de peso ligero-medio (menos de 80kg) y una técnica de carrera depurada, ve a por ellas. Para tiradas largas y entrenos ligeramente alegres son una buena opción. Si por el contrario estás en el borde de los 80kg o no tienes una técnica depurada, o ambas no las disfrutaras al 100%. Empezarás encantado, pero verás que el desgaste es más acentuado y la alegría durará menos, nada más! Así que si tenéis Tempo, echadle unas carreras a estas Nike Lunar Tempo 2. No dejan indiferente.

 

PROs y CONtras

Pros:

- Adaptabilidad del upper

- Transpirabilidad

- Amortiguación

- Adaptabilidad de la mediasuela según el ritmo



Contras:

- Cordones cortos

- Poca estabilidad

- Estrés de la mediasuela

- Agarre en tierra y mojado

 

VÍDEO



DATOS TÉCNICOS

TESTSCloudsurfer - On RunningLunarTempo 2 - Nike
Talla US1011
Talla US13