SuperCross - Joma

SuperCross - Joma

Publicado hace 300 día(s)

Introducción

Las Joma SuperCross son la nueva apuesta de una de las principales empresas españolas de material deportivo con una fuerte presencia en el mercado internacional gracias, principalmente, al fútbol y fútbol sala. ¿Os acordáis de las botas blancas de Alfonso, el delantero del Real Madrid, allá por los 90? pues eran Joma, la primera marca que diseñó botas de fútbol “en color”. En el mundillo del atletismo, Joma hace unos años ya que patrocina a la RFEA y equipa a todas sus selecciones, aunque todavía no es demasiado habitual ver a los atletas internacionales competir con sus zapatillas, y es que los de Portillo de Toledo se han centrado en desplegar un potente catálogo de zapatillas de gama media caracterizadas por una buena calidad a precios tentadores.

Nos acaban de llegar unas Joma SuperCross que vienen a ocupar el espacio situado entre el modelo insignia de la marca, las Joma Hispalis, de máxima amortiguación, y las Joma Titanium, pensadas para un corredor más ligero, con lo que nos presentan unas zapatillas de entrenamiento para pesos medios-altos que prometen amortiguación y durabilidad por encima de otras características. ¿Cumplirán? ¡Vamos a verlo!

Primeras impresiones

Abrimos la caja y nos encontramos con unas zapatillas de aspecto poderoso y perfil alto. En estas Joma SuperCross los toledanos no han escatimado ni en mediasuela ni en acolchados de lengüeta y collar. Se nos antoja que van a ser cómodas pero un poco pesadas para lo que se estila últimamente (360g en el 43EU que probamos). La sensación es que se ha echado el resto en conseguir un upper de gran calidad, cómodo, suave y con buen ajuste al pie.

Los ojos se nos van enseguida al diseño, desde el punto de vista estético y, como dicen por ahí: “para gustos, colores” pero la verdad es que el gran contraste entre el negro y el amarillo chillón que Joma ha escogido, pese a que consigue dar un giro más moderno a la línea de la marca, no nos ha enamorado, de hecho, nos parece bastante más acertada la llamativa combinación de amarillos y naranja que ofrecen como alternativa en este modelo, pero esto, claro está, no es más que una subjetivísima opinión, y lo que de verdad nos va a interesar es como se comporten sobre el asfalto.

Un detallito que nos ha gustado lo encontramos en la etiqueta, que se convierte en un folleto desplegable con todo el catálogo de Joma en running y trail running, lo que nos permite ubicar perfectamente las Joma SuperCross dentro de la gama de alta amortiguación de la casa toledana. Eso si, para desplegar el folleto sin convertirlo en jirones vas a necesitar una buena dosis de eso que ahora llaman motricidad fina.

Una vez en el pie, el tacto interior es realmente agradable, los generosos acolchados y el forro interior del upper nos hacen sentirnos a gusto con la zapatilla desde el primer minuto, la amortiguación se nos antoja más dura de lo que nos esperábamos y la suela necesita que la domemos para empezar a flexar. ¡Habrá que darles kilómetros!

Mediasuela y amortiguación

En las Joma SuperCross nos encontramos con una mediasuela de perfil alto, desde los 35 mm que les hemos medido en el talón a los 25 mm en la zona de los metatarsos, justo antes de que empiece su zona de despegue, que nos lleva hasta un drop clásico que no debe andar muy lejos de los 10 mm (Joma siempre se ha mostrado un tanto reticente a mostrar este dato) con lo que, al parecer, corredores de pesos medio-altos y talonadores se van a encontrar cómodos con esta zapa.

La mediasuela está compuesta por dos capas de Phylon Blow Up (polímero de la familia del EVA) de diferentes densidades fácilmente identificables a simple vista, puesto que las han montado en distintos colores, amarillo y negro en el modelo que probamos, en lo que, desde Portillo de Toledo han venido a llamar, tecnología Full Dual Pulsor. La capa inferior, la amarilla, mas gruesa y de mayor densidad, está pensada para proporcionar estabilidad y máxima amortiguación, sin olvidar un aceptable retorno de energía en el despegue. Presenta un vaciado central bajo el talón para sumar recorrido a la amortiguación en esta zona y una serie de cortes verticales, que tendrán continuidad en la suela, más acusados en la zona exterior del pie, que facilitan la flexión de la mediasuela y una transición de pisada más suave y natural en un compuesto más rígido de lo que pudiera parecer a primera vista. La segunda capa, la negra, sensiblemente más fina y de menor densidad, nos proporciona un primer contacto más mullido, aunque no se puede llegar a decir que la amortiguación se note, en absoluto, blanda. Este bloque, además, sube hasta casi 1cm por los laterales, más en la zona del talón, menos en el mediopié y la puntera, para envolver mejor el pie y optimizar el ajuste y la estabilidad de la zapatilla.

El Full Dual Pulsor nos lleva a una mediasuela con una muy buena capacidad de absorción de impactos sin notarse en ningún momento demasiado blanda que nos ofrece una transición de pisada progresiva y bastante natural. La flexión principal se produce bajo el mediopié y, aunque se nota algo rígida al inicio, se va haciendo más amable y progresiva al cabo de solo un par de entrenamientos, a partir de aquí, no hemos notado un efecto fatiga que pueda resultar preocupante en cuanto a una posible pérdida de respuesta que, pese a no ser su punto fuerte, no hemos notado en absoluto en los casi 200 km que hemos compartido.

Suela

La suela de las Joma SuperCross se basa en el Sistema Flexo. Está formada por diferentes placas, hemos contado hasta 13, de caucho de alta durabilidad en dos densidades, y otra vez en dos colores, los omnipresentes negro y amarillo de nuestro modelo, que se distribuyen alrededor de las ranuras de flexión colaborando con ello a desarrollar una flexión natural y progresiva del conjunto suela-mediasuela para favorecer una mejor transición y respuesta.

En las SuperCross los toledanos han mantenido el compuesto, caucho Durability, que utilizan habitualmente en las suelas de sus modelos más técnicos que se caracteriza por una gran resistencia a la abrasión, además, se han asegurado el tiro con un generoso grosor de las placas, que rozan los 5mm, de hecho, la suela se mantiene prácticamente impecable después de casi 200km, por lo que le auguramos una excelente longevidad.

El caucho de mayor densidad, dureza y durabilidad, el negro, se sitúa en las zonas de mayor desgaste, a saber, talón y puntera, mientras que las placas amarillas, de un compuesto ligeramente más blando, las localizamos en la diagonal que define la pisada neutra: desde el exterior del retropié hasta el interior de la zona de los metatarsos con lo que van a ayudar a mejorar el agarre durante toda la transición de pisada hasta el momento del despegue.

El taqueado es pequeño y cambia de forma en cada una de las 13 placas para adaptarse a las distintas necesidades de cada zona, nos proporciona un magnífico agarre en seco sobre asfalto y superficies duras, adaptándose perfectamente a terrenos más irregulares. Sobre tierra compacta apenas pierde agarre y tracción y la rigidez transversal del conjunto suela-mediasuela proporciona estabilidad suficiente para llevarlas por pistas más rotas e incluso por senderos no demasiado técnicos, donde el fino taqueado nos va a proporcionar un plus de agarre y tracción que hace de estas Joma SuperCross unas auténticas todoterreno, capaces de adaptarse con solvencia a prácticamente cualquier superficie, eso sí, siempre que no esté mojada, y es que la durabilidad viene asociada a la dureza del caucho y las suelas duras son poco amigas del agua, con lo que tenemos una importante pérdida de adherencia, especialmente sobre piso duro, en cuanto éste empieza a mojarse.

Upper

En el upper de estas Joma SuperCross encontramos la principal innovación tecnológica que la marca española, poco dada a cambios drásticos, ha introducido en este modelo: el corte de hilo, que incorpora fibras de poliéster transpirable que crean un tejido de gran flexibilidad para un conjunto con buen ajuste al pie y muy cómodo. A destacar el forro interior la mitad anterior, de tacto prácticamente sedoso, muy agradable, que invitaría a correr sin calcetines solo dotando de mayor fluidez a su integración con el acolchado posterior, que acaba en una costura demasiado brusca para permitirlo.

Los acolchados son generosos en todo el upper. A la doble capa, malla negra exterior, forro amarillo interior, que queda muy visible en toda la zapatilla gracias al vaciado de la malla, se le une una buena capa de espuma que nos protege de rozaduras en toda la parte posterior del pie, y que se hace muy patente en todo el collar alrededor del tobillo, desde la ojetera al contrafuerte del talón. El acabado interior en esta zona también es de un excelente tacto y comodidad, solo mejorar la unión entre las dos zonas y, como apuntábamos, tendríamos unas zapatillas con las que correr a pelo.

El ajuste se complementa con una serie de tiras de resina termoselladas que refuerzan la ojetera y se unen a la mediasuela a la altura del mediopié y una gran tira de caucho, la que incorpora la “J”, logo de la casa, que, cosida al upper, abraza toda la mitad posterior de la zapatilla, uniendo la ojetera con la mediasuela y el talón.

En la ojetera, de 6 agujeros simétricos, echamos de menos el último ojal para conseguir un ajuste extra en el talón, ahora bien, teniendo en cuenta el porcentaje de corredores que lo utilizan habitualmente, no podemos considerar que sea un problema mayor, además de ser fácil de solucionar en posteriores versiones. Los cordones son semiplanos y rígidos, pecan algo de largos, especialmente si tu pie no es demasiado ancho, aunque ajustan bien y no hemos tenido ningún problema con ellos durante nuestras salidas. El inconveniente que encontramos en esta zona se da cuando, con un pie tirando a estrecho, tenemos que ajustar fuerte los cordones y esto provoca una pequeña arruga en el inicio de la ojetera, justo encima del nacimiento de los dedos, que en principio podría llegar a causar molestias en carrera, aunque el acolchado de la lengüeta, que nace justo debajo, logra evitar que el mal vaya a mayores.

La puntera está bien protegida por la ya clásica elevación final de la última placa de la suela y por toda una pieza de resina termopegada que abraza todo su contorno. Por lo que respecta al talón, la protección es muy escrupulosa, con un contrafuerte de buen tamaño y muy rígido, generosamente acolchado en el interior y el collar, que realmente fija el talón e impide cualquier movimiento lateral, lo que acaba de conformar una magnífica estabilidad, especialmente para corredores que aterrizen con esta parte del pie.

Horma

La horma de las Joma SuperCross es ancha y bastante regular en toda la estructura de la zapatilla en una apuesta por la estabilidad en carrera que no resta prestaciones en cuanto a sujeción. El talón queda bien ajustado y no sufre de desplazamientos laterales durante la marcha gracias a la acción conjunta del contrafuerte del talón y la cuna que forma la mediasuela bajo el pie, el arco no es demasiado pronunciado, lo cual será una ventaja si nuestro pie no tiene demasiado puente o si pretendemos utilizar nuestras propias plantillas y la zona delantera de la zapatilla, donde la horma se ensancha un poco más, deja espacio más que suficiente para que nuestros dedos trabajen con libertad y no nos sintamos angostos en ningún momento. De mediopié hacia atrás, ayudada por el gran acolchado de lengüeta y collar, vamos a encontrarnos siempre con un ajuste excelente y de gran comodidad, de mediopié hacia adelante, nos podemos encontrar con algún problema en caso de tener el pie estrecho y de que esa horma nos resulte demasiado holgada y lleguemos a perder la sensación de sujeción necesaria para correr cómodamente.

La amplitud de la horma y la buena altura del collar hacen de las Joma SuperCross una excelente elección para plantilleros, ya que no se van a encontrar con ningún problema para ajustarles sus plantillas ni ninguna merma de sujección del pie una vez en marcha con ellas. Incluso con plantillas gruesas, como las que hemos utilizado en buena parte de los kilómetros que ha durado este test.

Aunque a simple vista pueden dar la sensación de ser más grandes de lo normal, hemos podido comprobar que el tallaje es del todo estándar, por lo que no será necesario plantearse cambios de número si optamos por estas zapatillas. Quizás el perfil alto de la mediasuela y el grosor de los acolchados sean los responsables de esta percepción inicial errónea.  

Dinámica

Una vez en marcha con las Joma SuperCross empezamos a confirmar algunas de las sensaciones que hemos tenido mirándolas y remirándolas con ellas en la mano. Nos notamos correr bastante altos y muy protegidos de las irregularidades del terreno, esos casi 40 mm que suman suela y mediasuela nos mantienen perfectamente aislados de piedras y baldosas, aún más teniendo en cuenta la dureza del compuesto de la suela, sin que por ello tengamos en ningún momento sensación de pérdida de control ni estabilidad, ya que ahí hacen perfectamente su trabajo la horma ancha, la distribución de pesos, con un centro de gravedad muy bajo, y los ajustes del upper.

La amortiguación, siendo generosa, nos sorprende un poco por su dureza, que no nos acaba de cuadrar con el aspecto exterior de la mediasuela a primera vista, el recorrido no es demasiado amplio, lo cual acaba siendo una ventaja al no perder demasiada energía en el aterrizaje. De hecho la sensación es que el recorrido de la amortiguación va aumentando conforme les das kilómetros, estabilizándose a partir de la segunda o tercera salida, vamos, que tenemos que domesticarlas un poco antes de que nos den su mejor rendimiento.

El drop, que ronda los 10 mm y coincide con lo que percibimos en carrera, junto con la buena amortiguación, las coloca en el segmento clásico de rodadoras aptas para el taloneo siempre que no quieras ir demasiado rápido con ellas, a ritmos por encima de los 5 min/km se desenvuelven perfectamente pero si tratamos de darles mucha caña y acercarnos a los 4 min/km empezamos a notar que su capacidad de respuesta empieza a quedarse corta e incluso notamos su peso en los pies, y es que, aunque en los catálogos de Joma aparezcan como zapatillas ligeras (les asignan 290 g), la verdad es que este no es su punto fuerte, y en el 9,5US que hemos probado, las zapatillas se van hasta los 360 g  sin plantillas, lo que empieza a estar lejos de los pesos de otras zapatillas de entrenamiento. Las Joma SuperCross no están pensadas para series, fartleks u otros entrenamientos de calidad, pero no te van a dejar en la estacada en rodajes largos a ritmos más tranquilos, imprescindibles para mejorar como corredores.

El ajuste, que presumíamos uno de sus puntos fuertes, es excelente, el pie no se mueve dentro de la zapatilla, pese a la anchura de la horma, y los acabados internos y los acolchados nos proporcionan gran comodidad en carrera. El corte de hilo y el sistema 360º de Joma funcionan aquí a la perfección, y justifican el orgullo con el que hablan de ellos desde Portillo de Toledo.

Otro de los puntos fuertes de las Joma SuperCross es su capacidad de adaptarse a gran variedad de terrenos, sin olvidar que están concebidas para el asfalto y tierra compacta, donde rinden al máximo, se comportan a la perfección sobre pistas forestales e incluso las podemos llevar por senderos algo más técnicos respondiendo muy bien tanto en estabilidad como en agarre y tracción, gracias al taqueado de la suela.

Conclusión

Después de casi 200 km corriendo con las Joma SuperCross por asfalto, aceras, carriles bici, superando pasos de peatones mojados e incluso sacándolas de su hábitat natural para llevarlas por pistas forestales y senderos llegamos a la conclusión de que los toledanos de Joma han dado un paso adelante para presentarnos una zapatilla realmente versátil que nos va a dar kilómetros y kilómetros de buenos entrenamientos sobre prácticamente cualquier terreno.

Esperamos la segunda versión de esta nueva línea de Joma para comprobar como han solventado los detalles a mejorar en esta SuperCross. Puliendo la unión de las dos piezas interiores tendríamos un botín inmejorable para correr, si queremos, incluso sin calcetines, dotando de un poquito de elasticidad a los cordones podríamos conseguir un ajuste más dinámico y, ya puestos, añadiendo el ojal extra, acabar de filar el talón. Creemos, pese a todo, que donde hay más margen de mejora es en el peso final de la zapatilla, nos ha quedado claro que la prioridad de los diseñadores de Joma ha estado en la comodidad en carrera y en la durabilidad, pero, si realmente quieren hacerse un hueco y competir con otras zapatillas de entrenamiento en el mercado internacional, es un aspecto a trabajar.

El máximo rendimiento se lo van a sacar corredores de pesos medios-altos que se muevan a ritmos superiores a los 5 min/km y busquen calzado para todo y para no acabárselo. Quizás no saque una matrícula de honor en ningún terreno, pero se mueve sobradamente entre el bien y el notable en prácticamente todos, lo que hace de ella una muy buena elección para iniciarse en el running a un precio muy razonable y sin tener que preocuparse de cambiar de calzado en un buen tiempo.

PROs y CONtras

PROS:

+Durabilidad. Kilómetros y kilómetros sin que la suela se entere.

+Versatilidad. Buena respuesta sobre diferentes terrenos.

+Relación calidad-precio excelente.

+Compatibilidad con plantillas.

CONTRAS:

-Peso alto si las comparamos con otras zapatillas de entrenamiento que, para ser justos, están en otro rango de precios.

-Rigidez y falta de respuesta a ritmos altos.

-Falta de agarre en mojado.

Mizuno - Wave Hitogami 3

Wave Hitogami 3 - Mizuno

Publicado hace 251 día(s)

Introducción

Mitad hombres, mitad dioses. Así eran los hitogami en el teatro kabuki, una forma de expresión artística del Japón feudal caracterizada por lo elaborado del vestuario y maquillaje de sus actores. Los hitogami eran hombres con poderes sobrehumanos, que es justo como quiere que nos sintamos la marca nipona al perseguir nuestros récords calzando estas Mizuno Wave Hitogami 3, de ahí su nombre, y de ahí también su diseño, que ya desde su primera versión, se basa en el de las máscaras y maquillaje de los hitogami.

Mizuno es una de las empresas japonesas de material deportivo con mayor proyección internacional. Una empresa centenaria fundada en 1906 que empezó centrándose en el mundo del béisbol hasta que, pasando por el golf y el material de esquí, lanzó en 1982 sus primeras zapatillas de running, que ya lucían el runbird, el correcaminos que se ha acabado convirtiendo en el logo de Mizuno.

Un año después de la exitosa segunda versión de las Mizuno Wave Hitogami, nos llega esta tercera de una zapatilla que se ha convertido por méritos propios en una de las mejores voladoras del mercado y en el arma de guerra de, nada más y nada menos, que del 5 veces campeón del mundo ITU de triatlón, el gran Javier Gómez Noya, que las utiliza en entrenamiento y competiciones de media distancia (para la competición corta usa las más agresivas Mizuno Wave Ekiden).

Estas Mizuno Wave Hitogami 3 se ubican en el catálogo de zapatillas de competición de la casa nipona, en cuanto a peso y amortiguación, entre las Mizuno Wave Aero 14, algo más amortiguadas y pesadas, y las Mizuno Wave Ekiden 10, las que utilizará Gómez Noya en su asalto al oro en los juegos de Río.

Ligereza, transición, respuesta. Mitad hombres, mitad dioses. Vamos a poner estas Mizuno Wave Hitogami 3 a prueba, a ver si son tan fieras como parecen.

Primeras impresiones

Nada más abrir la caja nos llama la atención el agresivo diseño de las Mizuno Wave Hitogami 3. La combinación de azules, con en RunBird en amarillo, en forma de líneas atigradas es sorprendente, un diseño que nos parece, aunque parezca difícil, elegante y rompedor a un tiempo. Luego nos enteramos de que el diseño está basado en los semidioses del teatro kabuki y claro, si esto nos va a dar superpoderes, pués aún nos gusta más. La combinación alternativa que nos ofrece la casa japonesa, en rojo y negro, con el logo en blanco, nos parece igualmente acertada, no sabríamos con cual quedarnos. Empezamos bien.

Con ellas en la mano las notamos muy ligeras y flexibles, ofrecen poca resistencia a la torsión, lo que nos hace plantearnos si van a proporcionarnos suficiente estabilidad en carrera. El upper en el antepié parece totalmente carente de estructura aunque, al manosearlo, notamos alguna veta interior, he aquí el DynamotionFit, que aunque pasa totalmente desapercibido a la vista, ayuda a estructurar el upper y a mejorar su ajuste al pie.

La mediasuela de perfil bajo de las Mizuno Wave Hitogami 3 nos sorprende al calzárnoslas ya que, ayudada por una excelente plantilla, nos da una sensación de amortiguación mucho mayor de la que esperábamos y, además, una percepción del terreno excelente.

A primera vista, unas voladoras radicales, en el pie, una zapatilla que se nos antoja mucho más versátil. Una voladora para todos los públicos.

Mediasuela y amortiguación

En la mediasuela se concentran buena parte de los recursos tecnológicos que la casa nipona ha invertido para convertir a las Mizuno Wave Hitogami 3 en una de las mejores zapatillas de competición del mercado.

La primera, la ya archí conocida tecnología wave de Mizuno: una placa ondulada de Pebax Rnew, un polímero sostenible fabricado con aceites vegetales, reforzada con inserciones de nylon que ofrece amortiguación, estabilidad y retorno de energía. El principio de funcionamiento del wave se basa en la forma ondulada de la placa y en la contenida elasticidad del polímero. Al recibir el peso de nuestro cuerpo en el aterrizaje, las ondas se comprimen dirigiendo la fuerza del impacto hacia el antepié y, al recuperar su forma original, nos devuelven la energía impulsándonos hacia adelante. La rigidez de la placa, a su vez, aumenta la estabilidad en la zona del talón, la única en esta zapatilla que no podemos torsionar con facilidad, proporcionándonos un aterrizaje más seguro. Resulta interesante comparar el tamaño de esta placa en de las Mizuno Wave Hitogami 3 con el de otros modelos más amortiguados de Mizuno: veremos que es significativamente menor, extendiéndose solo hasta la zona del puente, mientras que, por ejemplo, en las Mizuno Wave Enigma llega hasta los metatarsos.

La mediasuela esta formada por dos bloques de 4Uic, que forman un sandwich encima i debajo del wave. El superior se acaba, como la placa de Pebax Rnew, bajo el puente, mientras que la pieza inferior cubre el pie en su totalidad. El U4ic es el compuesto que la casa japonesa viene montando en sus zapatillas más ligeras ya que proporciona una excelente relación entre amortiguación y peso.

El perfil de la mediasuela de las Mizuno Wave Hitogami 3 es bajo, desde los 17mm que hemos medido bajo el talón a los 8mm en los metatarsos nos encontramos con un drop medio de 9mm, poco habitual en los tiempos que corren en zapatillas de competición, que, aunque van a ayudar a hacer de estas Mizuno Wave Hitogami 3 unas voladoras para todos los públicos, no acabamos de percibir cuando nos las calzamos, ya que tenemos la sensación de un drop menor y estar corriendo bastante planos.

Observamos también en la mediasuela el característico vaciado bajo el talón, que deja a la vista el Wave mientras ayuda a optimizar el peso de las zapatilla y, ya en el medio y antepié, un conjunto de ranuras de flexión, tres transversales que se van haciendo cada vez más grandes hasta llegar a surcar totalmente la puntera, y una longitudinal, que proporcionan una transición de pisada suave, progresiva y muy reactiva que forma parte de lo que Mizuno ha venido a llamar tecnología SmoothRide.

Una vez en marcha, la mediasuela nos ofrece un tacto muy cómodo, incluso blandito, en primera impresión, pero que, en cuanto les exigimos, nos ofrece una muy buena respuesta y retorno de energia. Unas voladoras que son los suficientemente cómodas para sacarlas de paseo.

Suela

La suela de las Mizuno Wave Hitogami 3 está formada por cinco placas encajadas en los huecos que deja para ello el moldeado de la mediasuela, con lo que ésta queda expuesta en algunas zonas al desgaste que supone el contacto directo con el terreno. Las placas están formadas por caucho de dos densidades: el compuesto X10 de Mizuno, más duro y, por tanto, más resistente a la abrasión y duradero, en la placa del talón, donde se presupone mayor desgaste, y un segundo compuesto más blando en el resto de placas que nos va a proporcionar un excelente agarre sobre el asfalto y una gran percepción del terreno al correr: vamos a ser perfectamente conscientes en todo momento del terreno que estamos pisando..

El taqueado es pequeño, formado por múltiples bloques rectangulares de aproximadamente 10 x 4mm y apenas 1 mm de grosor. El tamaño y distribución de los tacos, junto con la forma de las placas, encajadas en las ranuras de flexión de la mediasuela, nos proporcionan una transición de pisada muy progresiva, es, como comentábamos, el SmoothRide, el correr suave que quiere ofrecernos Mizuno incluso en sus zapatillas de competición.

La suela ofrece un tacto blando en carrera, apenas si vamos a escuchar nuestros pasos mientras corremos, un buen agarre y tracción sobre asfalto tanto en seco como en mojado y muy poca protección contra las irregularidades del terreno, que vamos a notar en todo momento y que, si somos un poco delicados en este aspecto, las van a hacer poco adecuadas para sacarlas de su hábitat natural: el asfalto. Puedes correr con ellas sobre tierra compactada o pistas en buen estado si no te importa notar cada piedra que pises, pero vas a notar también la pérdida de tracción provocada por el taqueado, pequeño y denso, que funciona a las mil maravillas sobre el asfalto, pero que enseguida pierde prestaciones sobre superficies irregulares.

La exposición de la mediasuela junto con la poca dureza de la mayor parte de la suela nos lleva a pensar que estamos ante una zapatilla que nos va a ofrecer un gran rendimiento durante una cantidad de kilómetros no demasiado elevada. De hecho, en los poco más de 150 km que hemos tratado con ellas en este test, la suela ya muestra signos de desgaste, especialmente allí donde la mediasuela queda expuesta al terreno. En el compromiso entre durabilidad y rendimiento, la casa nipona se ha decantado por obtener una gran respuesta, y es que, al fin y al cabo, estas son unas zapatillas de competición.

Upper

El AirMesh es el nombre que han dado los japoneses a su malla para el upper de estas Mizuno Wave Hitogami 3, una malla formada por dos capas de tejido que forman un conjunto muy ligero, de gran flexibilidad, muy transpirable y de un tacto realmente agradable en el interior.

Podemos dividir el upper de las Mizuno Wave Hitogami 3 en dos partes bien diferenciadas: la mitad trasera, dotada de estructura, contrafuerte en el talón y refuerzos acolchados y la mitad delantera, mucho más flexible y, al menos en apariencia, carente de elementos que la doten de estructura y capacidad de control, pero, ¿realmente es así?

En la parte trasera nos encontramos con un contrafuerte en el talón algo más bajo de lo habitual pero que nos lo abarca en su totalidad, sintiéndolo bien recogido, sujeto y protegido. Ayuda en este sentido la forma curva del talón, característica de las zapatillas Mizuno, que sigue el contorno natural del pie en esta zona. El collar de sujeción alrededor del tobillo es también bajo, con un acolchado ligero pero suficiente para que se ajuste al pie sin perder comodidad. Al inspeccionar con detenimiento el acolchado nos damos cuenta de que está formado por dos capas: una espuma ligera de poco más de 1mm de espesor y una fina lámina plástica, pegada por ambas caras, que va a aportar al conjunto un plus de protección e incluso va a impermeabilizar la zona, y todo sin comprometer el peso.

En la mitad delantera del upper nos encontramos con el AirMesh prácticamente al desnudo, solo reforzado por la protección de la puntera y por cuatro tiras que forman dos triángulos con vértice en el origen de la ojetera que van cosidas entre las dos capas del upper, con lo que nos van a resultar invisibles desde el exterior y no las vamos a notar en absoluto desde el interior, pero que nos van a proporcionar un plus de sujeción y estabilidad en el antepié. Esta solución ha sido bautizada por la casa nipona como DynamotionFit.

La transición entre las mitades anterior i posterior del upper la marca el RunBird, como hacen muchos fabricantes, Mizuno utiliza el logo de la marca para unir la ojetera con la mediasuela y aumentar la sujeción en el mediopié.

Para acabar nuestro análisis del upper, una ojetera de 6+1 agujeros, con cordones semi planos no elásticos suficientemente largos para permitir el uso del ojal extra y objeter así mayor sujeción, y una lengüeta realmente minimalista, compuesta por una malla semitransparente en su inicio y con el acolchado justo e imprescindible en la zona de atado para que no molesten los cordones. Una vez más, eliminando cualquier material supérfluo para obtener una zapatilla ligera sin comprometer demasiado su comodidad.

 

Horma

Las Mizuno Wave Hitogami 3 son unas zapatillas de horma estrecha, pensada para proporcionar la mayor sujeción mientras corremos al límite de nuestras posibilidades.

El ajuste posterior que ofrece la horma es excelente, sentimos el talón cómodamente sujeto, arropado y protegido, sensación que se extiende hasta el mediopié, donde marcan ligeramente el arco, sin que esto llegue a ser molesto en ningún caso. En la zona delantera, donde la horma se ensancha ligeramente y el mesh del upper se hace más flexible, tenemos una buena libertad de movimientos en los dedos de los piés, que van a poder trabajar con cierta libertad en la fase de despegue y en la estabilización de la pisada.

La estrechez de la horma de las Mizuno Wave Hitogami 3 hace que resulte difícil insertarles plantillas ortopédicas. En nuestro caso el intento ha resultado en una base ensanchada por la plantilla, con el consecuente sufrimiento del upper en las zonas de fricción con el borde de la plantilla, y en una significativa pérdida de las buenas sensaciones que nos ofrecen estas zapatillas cuando corremos sin plantillas: se endurece el tacto de la pisada y se pierde el contacto con el terreno, dos puntos que nos habían encantado de ellas. En conclusión, priorizaremos el uso sin plantilla ortopédica aunque eso signifique, en nuestro caso, limitar las carreras a un máximo de 10-15 km, por prescripción facultativa.

Por lo que respecta al tallaje, puede resultar un poco más pequeño que el habitual, alterándose ligeramente la relación habitual entre tallaje EU y USA. Las zapatillas que hemos estado provando son un 43 EU y corresponden a un 10 USA, cuando lo usual sería un 9.5 USA.

 

Dinámica

Las primeras sensaciones que transmiten las Mizuno Wave Hitogami 3 al correr con ellas son de una comodidad muy por encima de lo que esperaríamos de unas voladoras. La acción combinada del wave, el 4Uic i la plantilla Premium Insock, que aporta un significativo plus de amortiguación, nos hace sentir el pie entre algodones. Una amortiguación blandita, con buen recorrido que, en cuanto exigimos un poquito a la zapatilla, se vuelve más respondona, de manera que en ningún momento tenemos la sensación de estar perdiendo energía en la amortiguación.

La casa nipona ha puesto toda la carne en el asador para conseguir aligerar al máximo el peso de las Mizuno Wave Hitogami 3, llegando hasta los 226 g en el número 10 US que hemos estado probando, y lo ha conseguido sin comprometer demasiado su comodidad e incluso la amortiguación. Esta ligereza, junto con el trabajo de la suela SmoothRide, que flexa con muchísima facilidad y consigue una transición de pisada realmente fluida y suave, y la gran sensación de terreno que nos transmiten, nos proporcionan unas sensaciones en carrera que se aproximan mucho más al natural running de lo que cabría esperar en unas zapatillas con 9 mm de drop, una caída que percibimos en marcha como mucho menor.

Durante el transcurso de esta prueba hemos llevado a las Mizuno Wave Hitogami 3 en rodajes tranquilos de entre 15-20 km, a ritmos alrededor de 5 min/km y, pese a que no son sus preferidos, la amortiguación y estabilidad que ofrecen han resultado suficientes para completarlos sin ningún problema. Eso sí, donde realmente hemos disfrutado con ellas es llevándolas de series. Acercándolas a los 3’30”/km (este humilde probador no puede aspirar a mucho más) disfrutas de su ligereza, flexibilidad y respuesta, sintiendo como aprovechan toda tu energía para ayudarte a correr aún más rápido. Unas zapatillas voladoras que puedes usar en entrenamientos más tranquilos sin comprometer el confort en carrera.

La mayor parte de los kilómetros realizados los hemos corrido sobre asfalto, con buena tracción tanto en seco como en mojado, ya que las sensaciones que hemos tenido al sacarlas a terrenos más irregulares como tierra compactada o pistas en buen estado, no nos han invitado a ir más allá. La poca protección frente a las irregularidades del terreno, junto con la falta de elementos de control de estabilidad más allá de la propia placa del wave, nos han transmitido una cierta inseguridad en la pisada sobre terrenos irregulares que seguramente corredores con mejor propiocepción y tobillos más fuertes podrán obviar, ampliando así el rango de uso de las Mizuno Wave Hitogami 3.

Conclusión

Ha sido todo un lujo poder probar estas Mizuno Wave Hitogami 3, unas auténticas voladoras, con alma de competición que son lo suficientemente tolerantes con la técnica y generosas con la amortiguación para que puedan sacarle partido un amplio rango de corredores. Si nunca te has calzado unas voladoras y tienes ganas de probarlas o si te estás planteando nuevos retos como, por decir algo, un 10K sub40, y quieres unas compañeras de kilómetros que te ayuden en la aventura, entonces estas Mizuno Wave Hitogami 3 son una opción muy a tener en cuenta.

Llegan a la excelencia en flexibilidad y ligereza, el upper es tan suave y flexible que parece que te estés calzando unos calcetines, la suela y mediasuela facilitan una flexión fácil y una transición progresiva, Mizuno ha conseguido construir una voladora realmente cómoda y versátil que nos da una sensación de correr ligero pero amortiguado que se transmite en carrera ayudándonos a ir rápido sin castigarnos por ello.

En el debe de las Mizuno Wave Hitogami 3 nos atreveríamos a poner la horma estrecha que no es demasiado tolerante con las plantillas ortopédicas, aunque la consideramos adecuada al ajuste y control de peso que exigen unas voladoras, y la durabilidad de la suela, y aún así no debemos olvidar que en el compromiso entre tracción y durabilidad, en este modelo se ha apostado por un excelente agarre, y es que estamos calzándonos unas zapatillas de competición a las que debemos exigirle, por encima de todo, rendimiento, y en este aspecto creemos que la marca nipona ha conseguido un excelente equilibrio. La terna rendimiento-confort-peso raya a gran altura, con lo que cualquier modificación en las Mizuno Wave Hitogami 3 deberá ser estudiada al detalle para no desbaratarla. Solo se nos ocurre introducir cordones con algo de elasticidad para aumentar el confort sin tocar el peso aunque, eso sí, quizás restaría ajuste y, con ello, rendimiento. Buen trabajo han hecho desde Osaka, ya tenemos ganas de ver si consiguen mejorarlas en su próxima versión.

Corredores neutros, con técnica cuanto menos aceptable, de pesos medios y bajos, que se muevan habitualmente en ritmos alrededor de los 4 min/km, o incluso por debajo, van a sacar todo el partido de estas voladoras de Mizuno en carreras de hasta 10 km, y si son verdaderos pesos pluma o poseen una excelente técnica de carrera, quizás podrán alargar las competiciones hasta los 21k o más allá.

PROs y CONtras

PROs:

Comodidad

Transición de pisada suave y rápida

Flexibilidad

Ligereza


CONtras:

Poco aptas para plantillas

Falta de protección contra irregularidades del terreno

VÍDEO



DATOS TÉCNICOS

TESTSSuperCross - JomaWave Hitogami 3 - Mizuno
Talla US8.510
Talla US9.5