Glycerin 14 - Brooks

Glycerin 14 - Brooks

Publicado hace 138 día(s)

Introducción

Hablar de las Brooks Glycerin 14 no es hablar de una zapatilla cualquiera. Se trata del modelo insignia de la marca americana, un modelo que se ha ganado el derecho a ser un referente y que, año tras año, sigue manteniendo un buen número de adeptos  que no dudan en convertirlas en sus compañeras de entreno. No es casualidad, y es que las Brooks Glycerin 14 siguen aquella máxima de que, si algo es bueno, ¿por qué no repetirlo? Pues bien, eso es lo que ha hecho Brooks, una de las marcas que más ventas suman en el sector del running en Estados Unidos. Esta zapatilla neutra de máxima amortiguación está catalogada dentro de la gama “Cushion me” de Brooks y está diseñada para corredores de peso medio o elevado que buscan una zapatilla con mucha protección para sumar kilómetros. A pesar de que en su decimocuarta versión no han añadido apenas cambios, hemos querido comprobar si las Brooks Glycerin 14 siguen siendo una zapatilla de referencia de máxima amortiguación.

Primeras impresiones

No es fácil hacerse una idea objetiva de las Brooks Glycerin 14 cuando las precede una larga lista de éxitos. A primera vista sorprende su cuidado diseño. Han querido dejar a un lado el rosa que tanto vemos las chicas y han optado por una gama de degradados entre el lila y el verde que en la zona media de la zapatilla juega con tonos más metalizados. La verdad es que es un modelo que apetece calzarse, porque al tacto el collar es realmente mullido, al igual que la lengüeta estilo calcetín que abraza el pie.

El upper nos devuelve un tacto rígido, con una zona delantera mucho más maleable que suponemos nos dará libertad al movimiento de los dedos. Como es de esperar, la zona del talón de estas Brooks Glycerin 14 monta una pieza rígida que sujeta y protege el tobillo. Es una zapatilla robusta, con un peso de 264 gramos en el modelo femenino. Pero a pesar de todo, cuando jugamos con ellas e intentamos doblarlas, reaccionan muy bien. La torsión de la suela es sencilla, gracias a los cortes transversales y a las zonas diferenciadas de la suela. El famoso compuesto SuperDNA que distingue a las Glycerin en sus últimos 3 modelos es de color blanco, y al tacto es de una rigidez media, pero da de si, casi como cuando tocas una gominola!

Al probárnosla la sensación es la de estar caminando encima de un suelo acolchado. Pero a la vez no deja de sentirse firme y estable. La amortiguación funciona a la perfección en estático, veremos cómo responden al rodar.

La zona del upper, que es donde han innovado dándole un acabado más poroso, también es muy maleable. Globalmente, en las Brooks Glycerin 14 parece que todo el diseño está pensado para favorecer lo que prometen: una gran zapatilla de amortiguación con la que proteger nuestro pie. Precisamente por ese diseño están pensadas para rodajes medios y largos a ritmos asequibles. ¡Otra cosa es que a nosotros nos apetezca ponerlas a prueba y exprimirlas un poco para ver cómo responden también a ritmos rápidos!

Mediasuela y amortiguación

Con las Brooks Glycerin 14 ya son tres los modelos consecutivos que incorporan en la mediasuela el SuperDNA, un compuesto creado a base de sustratos naturales y cuya característica principal es que es adaptativo. O sea, que da una respuesta eficiente sea cual sea el tipo de corredor, pisada, peso, fuerza ejercida en la zancada, etc. Este es su punto fuerte, lo que ha conseguido que sea una zapatilla muy buscada por corredores de peso medio o alto. Esta mediasuela tiene forma de cadena y se adapta a la presión de la zancada aportando un extra de amortiguación respecto a su anterior sistema, el DNA. En concreto el SuperDNA le da un 25% más de amortiguación, y lo hemos notado con sólo probarlas una vez. 

Otro punto técnico del compuesto SuperDNA es que los eslabones que le dan ese aspecto de cadena apuntan hacia el talón. Esto es el Segmented Crash Pad, la tecnología que trabaja de la mano del SuperDNA en las Brooks Glycerin 14. A simple vista se percibe que el tamaño de los eslabones va decreciendo a medida que la suela se adentra en la zona de los metatarsos. De esta manera se busca un punto más de tracción para guiar y facilitar la transición de atrás a adelante a la vez que les aporta un punto de dinamismo y reacción. Esto nos da una pista clara de que las Brooks Glycerin 14 están pensadas para corredores que talonean.

Cuando nos las pusimos para correr por primera vez nos sorprendió lo inmediata que es la transición a esta zapatilla. En parte es gracias al SuperDNA, y en parte a su estructura global. El perfil de la mediasuela es  alto, pero el drop de 10 mm las hace muy estándar y fáciles de llevar aunque no se hayan usado zapatillas de esta marca antes.  

A simple vista vemos que la mediasuela no tiene control de estabilidad específico, por lo que forman parte del segmento de zapas neutras. Aún así, tienen un punto más a su favor y es que al montar una amortiguación semi rígida, esta por si sola ya actúa como estabilizador. Lo notamos en nuestras tiradas largas. Ya sabéis que cuando llevas muchos quilómetros en las piernas, la zancada tiende a ser menos eficiente, y es en esos momentos en los que notamos que el SuperDNA nos daba este extra de estabilidad sin sentir que la pisada va guiada.

Suela

La suela de las Brooks Glycerin 14 tiene una mezcla de tecnologías y densidades que dividen la zapatilla en tres zonas.

La tecnología principal que arma la suela y le da una estructura global son las Ideal Pressure Zones. Estas zonas se encargan de ayudar a distribuir la presión por toda la zapatilla. Gracias pues a las zonas de presión hemos notado que la pisada era homogénea, lo que al final ha incidido en que nuestra carrera fuera más eficiente.

Después, de manera más específica la suela se divide como os decíamos en tres zonas, separas por líneas de flexión muy marcadas justamente para favorecer la transición de la pisada. En la parte del talón, el Rounded Heel le da una forma visual de herradura y nos ha ayudado a estabilizar la entrada de talón a la vez que nos ha dado una marcada sensación de estabilidad a pesar de ser una zapatilla neutra. El tobillo se mantiene estable, y es por eso que las Brooks Glycerin 14 nos parece  una zapatilla muy versátil, incluso para aquellas corredoras que tengan una ligera pronación.

El rounded heel está compuesto por un caucho con mayor densidad que el resto de la suela precisamente para darle durabilidad a la zapatilla. En nuestro caso, y con algo más de 150 kilómetros de rodaje, la suela está casi como nueva. A pesar de todo, es posible que calzadas por corredoras de más peso, la suela sufra un desgaste mayor. 

Siguiendo el recorrido de la suela, en la zona del medio pié el caucho es algo más acolchado para facilitar, una vez más, la transición hacia los metatarsos. Esta zona es de color amarillento, y enlaza con la parte delantera de la zapatilla, de color lila. En esta zona el taqueado se estrecha y se ensancha dependiendo de su ubicación para aprovechar cierta reactividad e impulsar la pisada hacia adelante. La puntera, del mismo color, vuelve a tener un compuesto más rígido y denso como en el talón, para resistir a la fricción. 

El taqueado de la suela es grueso, de alrededor de 3 mm, y lo hemos aprovechado para exprimir las Brooks Glycerin 14 allí por donde hemos podido. En asfalto, por supuesto, donde nos ha dado una estabilidad y un agarre excelentes. Pero también por tierra, pista y zonas grasas donde nos metimos sin muchas expectativas pero conseguimos rodar  sin perder adherencia. Por último, también quisimos darles una oportunidad en la playa. Y a pesar de que la arena no es nuestro terreno preferido, notamos como el SuperDNA se notaba más rígido y nos solventaba cierto grado de inestabilidad propia de la arena.

Upper

Vamos por partes. De entrada, lo que más nos gusta de las Brooks Glycerin 14 es el tacto. Cuando pasamos la mano por el interior de la zapatilla, la notamos muy suave. Nosotros quisimos probarla sin calcetín y no sufrimos rozaduras ni quemazones.

Con el collar pasa más o menos lo mismo: es muy suave y cómodo. De caña no demasiado alta, el collar es desigual, con la zona interior más elevada. Es por eso que nos gusta tanto, porque cuando nos la ponemos no notamos un guiado de la pisada agobiante pero, al mismo tiempo, nos hemos sentido cómodos haciendo tiradas largas confiando en estas pequeñas armas escondidas de las Brooks Glycerin 14.

Más allá de los interiores, el upper se ha modificado ligeramente respecto a su antecesora, las Brooks Glycerin 13. La decimocuarta versión ha apostado por un mesh más poroso que buscaba solucionar precisamente lo que muchos corredores le echaban en cara a las Brooks Glycerin 13: la falta de transpirabilidad. Pues bien, el caso es que lo han intentado pero lamentablemente no han sabido encontrar con el sistema ideal. Cuando las hemos calzado hemos notado como la temperatura de los pies ha subido rápidamente. Incluso llegamos a correr por la playa y acabamos con los pies chorreando pero cuando llegó el momento de secarlas, a pesar de estar a más de 25 grados, tardaron lo suyo. Es una lástima pero la transpirabilidad sigue siendo la asignatura pendiente de las Brooks Glycerin 14.

Por si fuera poco, a base de usarlas, el upper se ha ido deformando de su estado original hasta quedarse arrugado.

El upper viene reforzado en este modelo por el 3D Stretch Print, un conjunto de termosellados que refuerzan el upper y lo hacen más resistente. En el tobillo, una pieza rígida encajona el tobillo y asegura que no se va a mover. Particularmente lo hemos notado un poco agobiante pero es cierto que no nos ha provocado rozaduras ni otros problemas. En esta parte trasera existe una pequeña pieza reflectante para mayor seguridad en rodajes nocturnos.

Horma

El modelo femenino de las Brooks Glycerin 14 tiene una horma más bien estrecha. Como os comentábamos antes, hasta sin atar los cordones el pie tiene poco movimiento.

La zona del retropié es sin duda la más estrecha. Es aquí donde nos hemos sentido algo más encajonados corriendo en ellas. Sin duda, es un buen punto para evitar torceduras y movimientos innecesarios, pero creemos que un poco menos de sujeción hubiera conseguido el mismo efecto.

En cambio, la zona del antepié es la más ancha, dando libertad de movimiento a los dedos, que tienen un cierto juego lateral. Nos preocupaba si esto afectaría en los giros o en terrenos desiguales, pero cuando hemos rodado con ellas precisamente la sujeción del resto de la zapatilla ha hecho que el pie no se moviera. 

En la zona del mediopié el arco es medio, y no se siente intrusivo a la hora de rodar. La plantilla que acompaña las Brooks Glycerin 14 está hecha con un material propio de Brooks, el BioMoGo. Es extremadamente suave y muy agradable de llevar.

En todo caso, la zapatilla acepta el uso de plantillas pero os recomendamos probarlas con ellas precisamente por la estrechez de la horma. Así os aseguráis además de acertar con la talla. 

Dinámica

Hace ya algún tiempo que los de Brooks lanzaron el "claim" que acompaña sus materiales de running: "run happy". Y nos apetecía saber si con las Brooks Glycerin 14 podríamos disfrutar de los rodajes. Pues bien, hay que reconocer que estamos ante una zapatilla que tiene mucho a su favor para recibir buenas críticas. Y es que el trabajo bien hecho tiene recompensa.

Lo que más nos ha gustado de las Brooks Glycerin 14 es ver que todas las tecnologías que han juntado realmente tienen una razón de ser y cumplen una función que se hace efectiva en el momento en el que nos ponemos en marcha con ellas. Por ejemplo, su punto fuerte, el SuperDNA. Es de recibo reconocer que es un sistema de amortiguación realmente equilibrado. Por un lado, aporta una perfecta amortiguación que notamos suave pero a la vez estable. La fuerza del impacto de cada zancada queda perfectamente repartida y nos encanta que el SuperDNA funcione sin sentirlo. Es decir, que no notemos esa sensación de chicle que algunos sistemas tienen. Precisamente también por toda la tecnología que tienen en la suela y la mediasuela, la transición es de lo más agradable. No hay esfuerzo, y la adaptación a las Brooks Glycerin 14 es inmediata, no son agresivas y las notamos cómodas desde el primer minuto.

La comodidad de la transición se hace la protagonista y a pesar de que por su estructura están pensadas para corredores que son más proclives a entrar de talón, siguen dando buena respuesta entrando más de mediopié.

En cuanto al terreno, está claro que las Brooks Glycerin 14 se mueven cómodamente en asfalto, pero ya os dijimos que no se arrugan ante terrenos más irregulares. En pista y zonas grasas tienen buen agarre y la sujeción del pie dentro de la zapatilla es tan efectiva que tampoco hemos sufrido por torceduras. De hecho, el SuperDNA les da un perfil elevado que hace que las irregularidades prácticamente desaparezcan. Por eso son muy versátiles y os aseguramos que las vais a poder aprovechar de lo lindo.

Los termosellados exteriores las convierten en casi un tanque en cuanto a la durabilidad. Es verdad que en el upper se forman arrugas debido a la adaptación al movimiento, pero aparte de eso, el mesh no tiene ni un enganchón, ni un desgarro, ni siquiera se ha dado de sí ninguna de las microperforaciones por el roce con el pie. ¡Nada de nada!    

Conclusión

Cuando nos dieron la posibilidad de probar las Brooks Glycerin 14, sabíamos que íbamos a probar un icono en el segmento de zapatillas de entrenamiento neutras. Por eso no nos sorprendió que, ya desde el primer rodaje, nos sintiéramos cómodos con ellas.

El punto fuerte de las Brooks Glycerin 14 es su mediasuela, que se adapta a cada tipo de zancada y acepta una horquilla de ritmos bastante abierta. Nos hemos sentido cómodos en rodajes suaves pero hemos podido comprobar que el peso no es un lastre si queréis darles algo de vidilla.

Los acabados de esta zapatilla son excelentes. Suavidad y confort es lo que vais a encontrar si os decidís a calzaros las Brooks Glycerin 14. Las costuras y los sellados con base de silicona están cuidados al máximo, con lo que son historia las rozaduras. Además, la durabilidad del upper es impresionante, tan sólo falla por su falta de elasticidad, lo que provoca arrugas que, a medida que vamos haciendo kilómetros, va a dejar nuestras zapatillas marcadas. Nada que interaccione con la comodidad pero sí que es un aspecto que nos gustaría que mejoraran.

Y puestos a ser perfeccionistas, también es mejorable la transpiración del mesh. Las altas temperaturas no invitan a rodar con esta zapatilla porque puede llegar a resultar incómoda esa sensación de humedad que no llega a evacuarse. A tener en cuenta si sois de los que transpiráis mucho.

En todo caso, si estás buscando una zapatilla para sumar quilómetros a ritmos medios- bajos, las Brooks Glycerin 14 son de lo mejor que hemos probado. Con una amortiguación cómoda y estable y una transición de lo más natural, que no te deja clavado. Así que, si eres una corredora de peso medio a alto con una pisada neutra, te garantizamos que no te van a defraudar.

 

PROs y CONtras

PROS:

·  Compuesto Super DNA.

·  Collar muy mullido y agradable

· Tecnología Ideal Pressure Zones. Mejora la transición.

·  Diseño cuidado



CONTRAS:

·  Poca transpirabilidad del mesh

·  Cierta sensación de agobio en el talón.

·  Único elemento reflectante muy pequeño en la zona del tobillo

 

Hoka One One - Tracer

Tracer - Hoka One One

Publicado hace 131 día(s)

Introducción

Allá por 2010 surgió en Francia, gracias al empuje de un par de aficionados al trail running una empresa denominada Hoka One One que causó mucho revuelo por la apariencia de sus zapatillas con mediasuelas de alturas imposibles, casi tan altas como botas de drag queen.

Desde los modelos iniciales hasta las Hoka One One Tracer que nos ocupa en esta prueba a fondo han pasado muchas cosas, la marca ha evolucionado mucho en estos seis años: ha sido americanizada (adquirida por un conglomerado de estados unidos), han desistido de intentar que se pronuncie su nombre en maorí “Ho-Kah Own-ay Own-ay” y lo han dejado con la fonética inglesa que nos es más fácil a la mayoría “Ho-Kah Won Won”, han evolucionado mucho sus polímeros y tecnologías, han aparecido en infinidad de podios, han diversificado mucho su catálogo de productos para cubrir el asfalto y hasta el tartán, …

La fama y acogida de sus modelos has sido impresionante y, de hecho, varias veces ha estado a punto de írsele de las manos, de hacerles morir de éxito. Sinceramente, es increíble el aumento de ventas y presencia que han adquirido en apenas seis años, es un caso digno de estudio.

Los puntos clave de su filosofía eran las zapatillas de bastante altura, drops bajos, curvaturas de suela bastante marcadas, bases anchas, … y eso enamoraba sobre todo al usuario que quiere confort por encima de todo, aunque suponga sacrificar el rendimiento y eso mantenía alejados a algunos usuarios que preferían zapatillas más cañeras.

Sin embargo en el último año, han dado un giro radical y, coincidiendo con la incorporación de nuevos polímeros para las mediasuelas, han lanzado un conjunto de modelos más bajitos, que ofrecen respuestas y transiciones más rápidas, muy ligeras, … ¡hasta se han atrevido con unas zapatillas de clavos!

Las Hoka One One Tracer son unas de las más representativas y, quizá, las que más revuelo han levantado de esta última colección porque son lo que muchos estábamos esperando. De hecho, todos los que las van probando van quedando sorprendidos y la mayoría exclama que “son las Hoka One One más normales que he usado”.

¿Serán realmente tan buenas como dicen? Veamos a ver qué pasa.

 

Primeras impresiones

La Hoka One One Tracer nos cautivaron desde el primer segundo que las vimos, por su apariencia, por el tacto de sus materiales, por su ligereza, … infinidad de detalles nos llamaron la atención.

Mientras las tocábamos y escrutábamos por dentro y por fuera para tener una primera aproximación a ellas, no pudimos resistirnos a pasarlas por la báscula para comprobar su peso real porque estábamos volviéndonos locos ya que la sensación de ligereza chocaba con la de verlas con cuerpo suficiente casi para ser unas zapatillas de entrenamiento. Pues bien, el primer número que vimos fue un “1”, es decir, sub 200 gramos en el 8.5 USA que hemos utilizado para esta prueba lo que dejaría el 9 USA de referencia en poco más de 200 gramos. No son los 196 gramos que declara la marca pero es una cifra francamente sorprendente para unas zapatillas de este segmento, peso casi de voladoras. Quizá calzadas no se notan tan ligeras, pero creemos que es por lo angosta que es la horma y por la altura, por la falta de sensibilidad del terreno.

El tacto de la mediasuela prometía mucho porque es aparentemente blando al presionarlo con la mano pero sin demasiado recorrido a pesar del aparente grosor lo que apunta a buena respuesta y agilidad.

Los acabados exteriores son muy buenos, buena calidad, sin costuras, todo termopegados, buen tacto interior y exterior pero, zas, nos encontramos con un pegado un tanto regulero entre los dos bloques de la mediasuela. Venga, hacemos la vista gorda hasta ver cómo se comporta en marcha (qué tal es la transición de la pisada) y qué tal resiste el paso de los kilómetros (si se queda en una mera cuestión estética no es crítico y podemos aceptar pulpo).

La horma se nos hace bastante ajustada, no por la anchura, sino por la longitud (nos toca ir a por unos calcetines finitos) y algo por la altura (la parte inicial de la ojetera es bajita). Está bien que ajuste porque es una zapatilla teóricamente rápida pero la horma parece un tanto extraña, habrá que ver en marcha.

Los primeros pasos por casa nos gustan mucho y, aunque a los que no hayan utilizado nunca unas zapatillas con este tipo de suela curvada les pueden parecer extrañas al principio, es una sensación que rápidamente se olvida y que, en cuanto haces el gesto de correr, desaparece.

Tan a gusto nos sentíamos con las Hoka One One Tracer en los pies, que nos las tuvimos que quitar porque teníamos que ir a trabajar y con el traje no pegaban. Ahora, las citamos para por la tarde, que ahí sí que iríamos vestidos para la ocasión, para darles una primera carrerita a modo de primera cita.

 

Mediasuela y amortiguación

Las Hoka One One Tracer son las menos estrambóticas de la familia si atendemos a las alturas de su mediasuela porque hablamos de 24 milimétros en talón y 20 milímetros en antepié, a lo que hay que sumar tres milímetros más por la fina plantilla. (sí, sólo 24 milímetros de altura, como lo leéis). Los cuatro milímetros de drop van en línea con lo que suele implementar la marca francoamericana para facilitar una pisada eficiente, con una transición de la pisada muy homogénea y continua.

Esto es así gracias también a su diseño con cierta forma de mecedora (curvado) y a que continuamente hay mucho contacto con el suelo, no sólo a nivel de la suela, sino también a nivel del bloque de la mediasuela, que cierra por completo la zona media, tanto por el interior como por el exterior.

Hoka One One dio un salto bastante grande hace unos meses cuando presentó sus novedades en cuanto a los polímeros de la mediasuela y, en el caso de las Hoka One One Tracer, se ha utilizado el Pro2Lite +10.

Ambos son derivados de la EVA y destacan sobremanera por su ligereza, de hecho, parece increíble lo ligeras que pueden llegar a ser unas zapatillas de esta marca a pesar del aparente tocho de mediasuela que tienen.

El tacto es muy agradable, tirando a blando aunque no tanto como cabría esperar y, al tener dos compuestos, han podido jugar con la amortiguación y la respuesta bastante bien. La diferencia de dureza de ambos es pequeña, uno 10 puntos más densa, por lo que la transición es bastante progresiva, no se notan cambios bruscos. No obstante, el pegado de ambos bloques es bastante deficiente, al menos en apariencia.

La curvatura (rocker) está bastante marcada, no sólo en los extremos (talón y puntera), sino a lo largo de toda la zapatilla, lo que las hace algo inestables al pisar de mediopié, al menos, si no se tiene una pisada poderosa y estable. Si fueran más planitas, ganarían mucho en estabilidad y se agradecería para esos momentos en los que uno va cascado.

No tienen ninguna pieza rígida sino que la estructura se consigue únicamente mediante los dos polímeros y el diseño de la mediasuela, consiguiendo una resistencia a la flexión y la torsión bastante buena. Estarían en la mitad de la tabla en su segmento: no son de las más flexibles, pero tampoco las vamos a notar como una tabla. Amenazan con flexar y torsionar fácil, pero simplemente ceden un poco, sin cortes bruscos, está bastante conseguido ese movimiento.

La durabilidad de la mediasuela no nos ha gustado mucho ni por el desgaste que recibe la parte que queda expuesta en la suela (lo comentaremos en el siguiente apartado) ni por la resistencia a la deformación. Apostamos a que el punto de muerte de las Hoka One One Tracer lo va a determinar la mediasuela que, curiosamente, es su punto más fuerte y el más débil a la vez (como pasa con algunos dioses clásicos).

Antes de finalizar el repaso de la mediasuela, echadle un vistazo al borde por el exterior y por el interior, ¿no veis ninguna diferencia? ¡Sí, efectivamente! En la cara interna está curvada hacia fuera, haciendo una especie de balón mientras que en el exterior está curvado hacia dentro.

Es una solución que usan muchas marcas y el objetivo es que en la parte exterior se le dé un toque extra de amortiguación mientras que le interior tenga más soporte gracias a un mayor bloque. Son cosas que pueden parecer chorradas pero que si pruebas a aplastarlas con la mano ves claramente y que, en marcha, si tienes un poco de tacto, lo notas y mucho. No tiene nada que ver cómo se hunde la “esquina” exterior y la interior.

A nosotros nos gusta mucho esta solución porque se consigue una estabilidad implícita muy buena y un soporte nada intrusivo porque está ahí y simplemente hace su trabajo si se necesita.

 

Suela

La suela de las Hoka One One Tracer es, a nuestro juicio, el punto más débil, el que más trabajo requiere y, por más que desde la marca presuman de ella y juren y perjuren que es buena, nos parece que no está a la altura del resto de la zapatilla.

El rendimiento en cuanto al agarre es bueno, sobre todo en asfalto y en seco pero la durabilidad es mala. Es más, si no se tiene una técnica decentilla, te las puedes pulir en menos de lo que canta un gallo, no sólo porque haya mucha mediasuela expuesta sino porque la capa de caucho es finita no especialmente resistente.

Eso sí, con buena técnica son una delicia, muy buen contacto, agarran bien, tacto blandito, ¡no hacen nada de ruido!

Pero, aunque las Hoka One One Tracer sean unas zapatillas rápidas, creemos que la durabilidad debería ir en consonancia con la de las zapatillas mixtas o incluso como las de entrenamiento ligero, no como las de unas voladoras. No nos atrevemos a dar una durabilidad porque es algo que depende de muchísimos factores pero no creemos que destaque ni siquiera entre las mixtas.

En las fotos que adjuntamos se ve el desgaste tras los 150 kilómetros que le hacemos habitualmente antes de escribir la prueba a fondo pero no es un desgaste representativo porque es el de un corredor ligero, eficiente y que le ha hecho el 80% de esos kilómetros a ritmos muy asequibles para él.

Sin embargo, las hemos querido poner para que se observe el que es, a nuestro juicio, el mayor problema: la mediasuela expuesta, que se despeluza y roza mucho porque hace contacto con el suelo, aun yendo por terrenos no muy abrasivos.

La dureza del caucho no es mucho mayor que la de la mediasuela por lo que estamos seguros de que si estas zapatillas caen en un corredor de los que lijan el suelo, en menos de 500 kilómetros están para el arrastre. Señores de Hoka One One, apunten dos evoluciones necesarias: 1.- mayor cobertura de la suela y 2.- mayor dureza del caucho.

En cuanto al diseño del taqueado, puramente asfaltero o, como mucho, para pistas de tierra compacta y caminos de parques porque, si hay tierra suelta, pisas como si fueras en un overcraft, no enganchas y no traccionas. Curiosamente, en caminos duros con arenilla suelta (el típico camino de parque) sí agarran bien y también nos han gustado en los caminos con piedrecillas porque aíslan bastante de las chinillas. Eso sí, preparaos para ver envejecer a la suela en un plis ya que la zona blanca de mediasuela expuesta quedará marcada y arrugada a las primeras de cambio (con apenas dos salidas por esos caminos).

 

Upper

Minipunto para Hoka One One porque han conseguido un upper muy bueno, práctico y muy bonito, difícil que no le guste a alguien, ¡chapeau!

Una sola pieza de dos capas unidas entre sí, la exterior de rejilla finita tipo nylon pero suave y la interior con grandes agujeros y muy suave, sin costuras y recubierta de una única pieza de TPU termopegada que incorpora todo el conjunto de refuerzos que ayudan a darle estructura al upper.

La tela del upper nos daba un poco de miedo porque pensábamos que iba a ser de ésas que a las primeras de cambio se cuartean y nada más lejos de la realidad porque no las hemos enjuagado hasta que no tenían diez usos y seguía como el primer día a pesar de haberlos hecho todos al lado de la playa, cuyo salitre suele maltratar este tipo de telas.

Son muy transpirables, mucho más de lo que pensábamos y al ser tan suaves por dentro, se pueden utilizar con calcetines muy finos e incluso sin ellos. Ojito triatletas porque aquí tenéis unas zapatillas para añadir a la lista de opciones.

Los refuerzos son muy finitos así que no generan mordidas ni puntos calientes y, aunque cubren toda la parte trasera, como es la que menos se ve afectada por el calor, no pasa nada. De hecho, nos ha gustado porque así protege de los roces que muchas veces se producen al dar golpes contra piedras o contra la otra zapatilla. La puntera está algo más reforzada, pero sigue siendo una pieza fina, nada que ver con los punteras que endurecen la puntera como si fueran botas industriales.

No empapa apenas agua así que os podéis mojar lo que os plazca o salir a correr cuando llueva porque no vais a tener el típico chof chof con vosotros ni se os van a quedar los pies arrugados como pasas. Además, la plantilla es finita y el footbed está agujereado así que tampoco se queda dentro esa agua. ¿Volvemos a hacer el aviso para triatletas?

La lengüeta es muy finita, una simple capa de piel sintética con un ligero acolchado central pero, lo sentimos, no nos ha gustado, es el garbanzo negro del upper porque se arruga mucho, es imposible llevarla bien colocada. Y no lo decimos por la cosa de ir guapos y sin arrugas sino porque esas arrugas no son sino un riesgo para rozaduras. Lo curioso es que es una lengüeta unida a la zapatilla por la cara interior, va toda cosida así que es una pena que en el otro lado quede echa un desastre. Eso sí, tranquilos que no se va a mover y allá donde quede, se queda.

En cuanto a los cordones, planos, ligeramente elásticos y del estilo de los de utiliza una marca que nació en Pensilvania y cuyo nombre empieza por Sauc. Esto es mera anécdota porque lo que cuenta es que funcionan bien y que permiten prescindir incluso del nudo adicional si no se quiere.

Por cierto, aunque no lo hemos dicho, el diseño nos ha parecido precioso a pesar de su sencillez, con colores bastante planos y apenas tres combinándose. Estaría bien que se lanzaran a hacer alguna edición especial, sobre todo, aprovechando el patrocinio que tienen sobre el circuito Ironman de los USA.

 

Horma

La horma de las Hoka One One Tracer es otro “sí pero” aunque, en este caso, no es como la suela, no es una horma mala sino simplemente es que creemos que no es homogénea, que quizá necesita un repensado.

¿La habrá diseñado el mismo que hizo la primera versión de las Speedgoat? Apostamos a que sí porque el principal problema que tiene es el mismo: muy bajas en la zona del primer ojal.

Son cortitas, mucho, probablemente tengáis que ir a por media talla más, incluso si las vais a usar con calcetines finitos o sin ellos. Se le junta un poco de todo: cortitas, puntera afiladilla y curvada, etc.

También es una horma bastante ajustada en todas sus dimensiones, incluso de anchas, algo que choca porque parecen anchotas al mirarlas desde arriba. Es un “mal endémico” de todas las Hoka One One y sorprende a la mayoría de sus usuarios porque uno se espera hormas amplias y, sin embargo, al calzártelas, te das cuenta de que no, que son más bien ajustadas.

En algunos modelos actuales esto lo han cambiado pero las Hoka One One Tracer siguen la tendencia anterior así que, ni se os ocurra comprarlas sin probarlas bien con los calcetines que las vayáis a usar y, por favor, dedicadle tiempo y ataroslas bien.

Curiosamente, en marcha no se notan tan apretujadas o, al menos, menos de lo que podría esperar uno porque, p. ej. marcan bastante el arco, por el interior y el exterior y, sin embargo, hemos hecho con ellas salidas de una hora y media y hemos llegado con los pies tan contentos (el corazón y las piernas iban en las últimas y pidiendo el final del partido pero los pies, nada, frescos como rosas).

El collar es apto para todo tipo de tobillos pero ojo porque es bajito en los laterales así que, si necesitáis plantillas, probadlas bien por si queda el talón demasiado salido. Aunque, con lo apretadas que son en puntera, como sean mínimamente gruesas esas plantillas personalizadas, lo mismo no podéis usarlas.

Lo bueno que tiene esta horma tan ajustada es que el pie va perfectamente sujeto, que no se desplaza nada y eso se agradece mucho cuando corres con ellas descalzo. Tercer aviso a los triatletas.

Dinámica

Los mentideros dicen que el nombre de las Hoka One One Tracer proviene de la mezcla de “Trainer” y “Racer” y, sea o no su origen, es una buena forma de definirlas porque conjugan ambos aspectos muy bien. En la casa las definen como “unas zapatillas mixtas o de entrenamiento ligero con potencial de voladora” y no podemos estar más de acuerdo.

Remarcamos lo de “con potencial de” porque no son unas zapatillas voladoras y, de hecho, aun dentro de las mixtas habría que meterlas en la parte de las “dóciles” pero precisamente ahí reside su mayor virtud.

La primera vez que salimos con ellas a correr nos sentíamos muy extraños con ellas, no tanto por el comportamiento de su mediasuela curvada sino por el tacto, que aúna a la perfección amortiguación y respuesta.

La recepción es muy blandita, muy agradable, pero apenas tienen recorrido y, si eres capaz de rotar rápido el tobillo, el pie sale disparado a una velocidad vertiginosa y con mucha fuerza. No es un tacto de voladoras pero, para ir a ritmos medios y rápidos en rodajes alegres o de competición de media / larga distancia van de muerte.

Las vemos ideales para moverse en la horquilla del 3’45’’/km – 4’15’’/km así que, maratonianos de entre 2h40’ y 3h, catad las Hoka One One Tracer en cuanto las veáis que seguro que os sorprenden.

A ritmos más rápidos van perfectamente también, pero quizá se le echa en falta algo más de firmeza en la mediasuela. Y, si vamos a ir más lentos, ya depende de nuestra técnica porque, si es buena, perfectas pero, si no somos tan agraciados, a lo mejor no comulgamos con la curvatura y nos sentimos algo clavados al impactar. Esto se acentúa más cuanto más taloneemos.

Preferiblemente para terrenos duros, idealmente asfalto o tierra compacta y sin problemas si tocan cambios de ritmo. De hecho, van genial para eso porque tienes un bólido en potencia al que le puedes pisar a fondo el acelerador o dejarte al ralentí, tú decides pero, lo sentimos, no vas a tener escusa por las Hoka One One Tracer.

Somos partidarios de aplanarlas un poco, es decir, reducirles un poco el efecto balancín (el rocker) porque creemos que ganarían mucha estabilidad y entonces serían unas auténticas killer como zapatillas de competición para media y larga distancia, lo petarían en el mundillo maratoniano y en los triatlones de larga distancia. No es que sean inestables, ojo, todo lo contrario, pero creemos que mejorarían y que no perderían apenas agilidad.

Si sois de sentir el suelo que pisáis, olvidaros porque aíslan mucho, algo que sí gustará a los que dicen eso de “quiero un poco más de amortiguación que me proteja más” (¿algún día desaparecerá este mito de la protección?).

El ajuste del pie es muy bueno, casi demasiado como hemos comentado en el apartado de la horma pero, gracias a él, vais a poder hacer con ellas virguerías y meteros por donde os plazca, salvo que haya mucha tierra suelta o sea césped, donde echaréis en falta un taqueado más marcado o una menos base.

Conclusión

Las Hoka One One Tracer son una de las jugadas maestras de esta marca franco - estadounidense que lleva unos años dando mucho que hablar pero que, a juicio de algunos, ha empezado a hacer zapatillas para todos los públicos y realmente competitivas para los que van ligero desde hace menos de un año.

En los últimos meses de 2015 empezaron a revolucionar su catálogo de productos, manteniendo intactos la mayoría de sus principios y filosofía pero adaptando algunos de ellos, sobre todo, el de la altura a la que queda el pie.

Las Hoka One One Tracer son las más rápidas de la marca, unas zapatillas que podemos enmarcar en el segmento de las mixtas pero que se desenvuelven tan bien a ritmos alegres como a ritmos más modestos, actuando casi como unas zapatillas de entrenamiento ligero.

Son tremendamente ligeras y se dejan llevar muy bien porque el tacto es muy agradable, con bastante suavidad al impactar pero con mucho rebote que le da un toque respondón que gusta mucho a los que tienen una buena técnica de carrera. Si li consiguen reducir un poco la curvatura en la zona media ganarán mucho público y si mejoran la unión entre los dos compuestos que utilizan en la mediasuela, lo bordan.

Donde tienen que trabajar sí o sí es en el tema de la suela porque flojean mucho ya que, a pesar de su buen rendimiento, la durabilidad deja bastante que desear. Si se usan como zapatillas rápidas, pasa pero para quien quiera sacarle kilómetros es un fallo imperdonable.

El upper es de matrícula de honor pero, nuevamente, el expediente queda empañado con un “pero” ya que la horma es un tanto descompensada aunque estamos seguros de que han tomado nota de ello y que en futuras versiones van a modificarla.

Como hemos remarcado varias veces a lo largo de la prueba, las Hoka One One Tracer son una grandísima opción como zapatillas para media y larga distancia y muy a tener en cuenta como zapatilla de competición para triatletas y maratonianos.

 

PROs y CONtras

PROs:

+ La transición de la pisada es rapidísima.

+ La mediasuela conjuga muy bien amortiguación y respuesta.

+ Son muy ligeras, incluso dentro del segmento de las mixtas.

+ Permiten un rango de ritmos muy amplio.

+ Aunque sean neutras, son muy estables.

+ Son las Hoka One One más “normales”, las más “para todos los públicos”.

+ Upper muy agradable al tacto, perectamente utilizables sin calcetines.



CONtras:

- La suela deja mucha mediasuela expuesta con lo que se degrada rápido.

- La durabilidad de la suela y mediasuela es mejorable.

- La unión de los dos bloques de la mediasuela es bastante deficiente.

- La lengüeta se queda arrugada por los laterales.

- La horma está un tanto descompensada, no son homogéneas todas sus medidas.

- Quizá le sobra un poco de curvatura en la zona media.

 

VÍDEO



DATOS TÉCNICOS

TESTSGlycerin 14 - BrooksTracer - Hoka One One
Talla US118.5
Peso (gramos)343193
Mesh-90
Mesh102