Ghost 9 - Brooks

Ghost 9 - Brooks

Publicado hace 201 día(s)

Introducción

La marca americana da siempre esa sensación de no acabar de despegar en Europa. A pesar de una mayor presencia en el patrocinio de carreras y de contar con algún modelo superventas como las Brooks Glycerin, también de Road, o las archiconocidas Brooks Cascadia para Trail Runnning, es, sin embargo, en las zapatillas con soporte dónde posiblemente encontramos el nicho mejor acabado de la marca -quizá del sector-, con esas Brooks Trascend y Brooks Beast que tanto gustan a sus usuarios y a las que pocos modelos de otras marcas, por no decir ninguno, son capaces de hacerles sombra. Hablamos hoy, sin embargo, de una zapatilla que -y parece habitual en Brooks- tiene muchos fans pero que, sin embargo, no acaba tampoco de venderse todo lo que sus cualidades, que son muchas, pudieran invitar a hacernos pensar. Un zapatilla que, cual 'fantasma', pasa desapercibida para muchos. Las Brooks Ghost 9 vienen a ser la hermana pequeña de la famosa Brooks Glycerin y presenta quizá unas características que pueden hacerla más interesante para el gran público que su hermana mayor. Veámoslo.

Primeras impresiones

Las Brooks Ghost 9 entran por los ojos nada más verla. Su corte clásico (con un drop alto) y colores también clásicos (grises y azules con sólo alguna nota de verde lima en el modelo que nos toca analizar) se alejan de la tónica imperante del mercado, más colorista, más flúor, por así decir, más... llamativa, en definitiva. No obstante, estas Brooks Ghost 9 tienen algo de belleza natural y clásica, casi de modelo retro, que la hace, sin embargo, muy atractiva. Su aspecto, siguiendo esa línea clásica que mencionamos, transmite sensación de robustez, de cierto peso. La marca habla, sin embargo, de unos sorprendentes 260 gr. (307 gr, en la talla 9,5), por debajo, por tanto, de los míticos 300 gr. que hace años diferenciaban, "grosso modo", a zapatillas mixtas de zapatillas de entreno. En cualquier caso, sorprende su peso que imaginábamos mayor al verla.

Estas Brooks Ghost 9  calzan fácil y se ajustan fácilmente. Unos cordones planos y que corren aún más fácil ayudan a ello. Comodidad absoluta. Al paso se perciben blandas; No, no es la palabra correcta. Digamos 'esponjosas'. Exacto. Parece que vayamos sobre una espuma que absorbe y recupera forma con el movimiento del pie y el cambio de peso de una zona a otra. Interesante concepto el de la amortiguación adaptativa de Brooks. Luego hablaremos en profundidad del BioMoGo DNA que incorporan las Brooks Ghost 9 para garantizar comodidad y reactividad. En definitiva y a falta de salir con ellas, las Brooks Ghost 9 nos gustan, ¡y mucho!.

Mediasuela y amortiguación

Amortiguación personalizada. Eso es lo que ofrecen estas Brooks Ghost 9 con su BioMoGo DNA. Una amortiguación que dice adaptarse a nuestro peso, ritmo y superficie sobre la que estemos corriendo. ¿Y cómo se consigue eso? Mediante lo que se denomina un material no newtoniano. Vale, paréntesis aquí. Para los que, como servidor, suspendían ciencias aclararé un pelín más. No newtoniano, es decir, un material que se adapta a la fuerza específica que se aplica sobre él y que dependerá, precisamente, de nuestro peso, ritmo y superficie. ¿Lo váis cogiendo?. A menor velocidad y presión resulta más esponjosa pero, por el contrario, a mayor velocidad y, por tanto, a mayor presión ejercida en el momento de impacto del pie, el BioMoGo DNA de estas Brooks Ghost 9 se 'endurece', por así decir, para ofrecer mejor respuesta.

Digamos que su amortiguación ni es demasiado blanda, ni tiene demasiado recorrido; tampoco resulta excesivamente firme, y en las tiradas más largas tampoco tendremos sensación de requerir de un plus de amortiguación en la zona delantera (algo que quizá los corredores más pesados y/o menos dotados técnicamente suelen percibir en algunos modelos). Quizá, por todo ello, lo que mejor define su comportamiento es, simplemente, equilibrio. Ese tacto esponjoso a ritmos más lentos pero algo más firme a ritmos vivos, esa transición fluida y su flexibilidad progresiva y que otorga al movimiento de carrera mucha naturalidad, nos ofrece unas zapatillas que son magníficas para las tiradas largas pues el pie, en todo momento, se siente cómodo, descansado, por así decir. La verdad es que la fase de recepción es muy suave, y silenciosa, y eso, cuando se trata de entrenar cierto volumen, es muy de agradecer.

Brooks es además una compañia con inquietudes medioambientales, y su compuesto BioMoGo DNA es biodegradable. Según asegura la compañía, en 20 o 22 años se descompone (en lugar de los 1.000 que podría requerir una mediasuela de EVA convencional). Interesante.

Suela

La suela de las Brooks Ghost 9 no presenta grandes cambios, quizá por la sencilla razón de que no eran necesarios. Si algo ofrece la suela de las Brooks es durabilidad, y en esta versión 9 sigue siendo así. Para ello cuenta con el Blown Rubber en antepié y mediopié, una goma de gran durabilidad pero que le otorga también flexibilidad y capacidad de respuesta. Sabedores de que no todos los corredores gozan de una depurada técnica, Brooks sitúa en los puntos que más se desgastan el HPR Plus, que le aporta en esos 'puntos calientes', básicamente la zona del talón, un extra anti abrasivo y de resistencia. Y lo cierto es que lo consiguen pues, tras dos meses de pruebas, la suela apenas presenta desgaste, ni siquiera en la zona del talón dónde habitualmente, y dado que un servidor es un gran taconeador (pues es arte talonear como uno lo hace), suelen aparecer las primeras muestras de desgaste.

El comportamiento de estas Brooks Ghost 9 es estupendo en todo tipo de superficie y situación. Y nos gusta mucho su transición suave y silenciosa. El dibujo de la suela presenta un aspecto multitaqueado (toda esa serie de cuadraditos) que agarra muy bien en cualquier superficie, aunque, evidentemente, es en asfalto o tierra dónde resulta perfecta. No obstante, como decimos, ese multitaqueado se desenvuelve bien en cualquier situación y no tenemos quejas ni bajo lluvia (muy buen comportamiento, la verdad), ni sobre césped, adoquines, acera, carril bici, etc. Bien, muy bien, en todos ellos. Paso firme y seguro en todo momento; Sin sustos. De hecho nos ha gustado tanto su comportamiento que nos hemos atrevido a realizar algún Trail muy pistero, muy "light", y el resultado ha sido fenomenal.

La flexibilidad es un punto en el que las Brooks Ghost 9 cumplen bien. No es un aspecto en el que destaquen pero digamos que, a primera vista, y precisamente por ese corte clásico y aspecto robusto, intuíamos que podía ser su punto débil. Error. Su flexibilidad está bien estudiada y resulta muy progresiva y, sin tener una gran cantidad, resulta muy natural; sin alardes pero sin carencias. Cuenta con unas estrías de flexión en el antepié en forma de cruz (Brooks las denomina Omega Flex Grooves) que ayudan a obtener esa flexión natural y progresiva y cuenta también con un surco central, situado de mediopié a talón, que reparte un poco las presiones del pie y mejora un poco la flexibilidad torsional. El resultado, como decimos, es muy natural. Al trote son una auténtica delicia pero es que además, al apretarlas un "pelín" en busca de velocidad, comprobamos que siguen ofreciendo un movimiento muy natural, sin impedimentos, presiones o limitaciones de ningún tipo a nuestros queridos pies.

Upper

El upper de las Brooks Ghost 9 quizá sea el punto que más se ha trabajado con respecto de la versión precedente. Fabricado en lo que la marca norteamericana denomina "enginieered mesh", está concebido para crear zonas más abiertas y transpirables y otras más tupidas que ayudan a ofrecer un mayor soporte al pie allí donde resulte preciso. Para ello presenta una doble capa, con una externa más abierta pensada para garantizar una mayor entrada de aire y mejorar así la transpirabilidad así como también ayudar a reducir el peso de la zapatilla; y una capa interna más tupida que garantiza mayor sujeción y protección en zonas clave. De esta manera, Brooks huye de las tiras que presentaba por toda su superficie el modelo anterior y se consigue así también un aspecto del upper más limpio, más elegante. En cualquier caso, lo que es 'impepinable' es que la zapatilla tiene un tacto súper agradable en el interior. Sólo es preciso introducir la mano en su interior para percibir las bondades de su tacto: ni costuras, ni elementos que puedan generar un mínimo roce. Un gran trabajo el que han hecho en estas Brooks Ghost 9.

En carrera el upper es una maravilla. Ya hemos mencionado el magnífico acabado interior, muy agradable al tacto y que resulta muy confortable a pesar de que sumemos y sumemos kilómetros. La doble capa nos hizo pensar inicialmente que podían resultar algo calurosas llegado el verano pero tras algunos entrenos con temperaturas ya cercanas a las veraniegas, no hemos tenido sensación de calor o agobio en ningún momento. Creo sinceramente que las Brooks Ghost 9 han mejorado mucho este aspecto con respecto al modelo precedente, especialmente en la zona del lateral del mediopié, dónde ha ganado mucho en transpirabilidad. 

En la zona de los cordones y lengüeta observamos varias cosas. Los ojales son planos y los cordones son ligeramente elásticos e igualmente planos; Debo decir que los cordones me encantan pues, ese punto mínimo de elasticidad evita que pierdan tensión o se desgasten, y tienen además la medida perfecta (especialmente si sóis de utilizar el último ojal). También presentan un pequeño pasador a un lado de la lengüeta (otras marcas la sitúan de forma centrada), que nos servirá para fijarla y evitar que se desplace. A destacar también que está muy acolchada para ofrecer una mayor protección.

El collar de estas Brooks Ghost 9 es magnífico, así de simple. Con un acolchado generoso y muy, muy suave (al tacto parece un microforro -repito- muy, muy suave, casi como terciopelo), que envuelve y sujeta perfectamente la zona.

Horma

Las Brooks Ghost 9 son unas zapatillas muy cómodas y quién sea habitual usuario de ellas sabe de qué hablamos. No obstante, conviene realizar una advertencia. Probar medio número más no es nada desdeñable. Quién suscribe calza un 43 o 9,5 US, justo la talla que me llegó para analizar. No obstante, el pie derecho, que en mi caso es el más largo de los dos (y el que en mi caso conviene tener en cuenta al probar unas zapatillas nuevas antes de adquirirlas; -y tened en cuenta que TODO el mundo tiene uno más largo que el otro. Conviene saber cuál-), rozaba ligeramente con la zona interior de la puntera y, claro, con el pasar de los kilómetros, resultaba muy molesto. "Mal empezamos", pensé, y más tratándose de unas zapatillas para hacer 'trillones' de kilómetros. Debo decir que duró, pues eso, unos 30-40 kilómetros, como si de unos zapatos nuevos a los que hay que 'domar' primero se tratase, y, desde entonces, perfectas. Lo comento, no obstante, porque medio número más evita el problema y no generaría, dado el buen ajuste global de la zapatilla, ningún problema. Aquí cada cual.  

Dicho esto, la horma de estas Brooks Ghost 9 es amplia pero sin excesos. El pié se sentirá cómodo en las tres zonas (antepié, mediopié y retropié) y también seguro y sujeto. Quizá la zona del antepie, a pesar de su amplitud es la que resulta más pegada al pie. De ahí nuevamente lo de probar medio número más.

El arco de la zapatilla es ligeramente más marcado que la media. Se nota especialmente las primeras veces que las calzas, luego te olvidas. No obstante es poco probable que de problemas pues está bien situado y cumple más con la función de que el pie no se deslice hacia adelante. En cualquier caso, quienes sufran de ampollas en la zona o presenten un arco del pie bajo, deberían tenerlo en cuenta.

Dinámica

En movimiento las Brooks Ghost 9 se pueden definir como unas tremendas devoradoras de kilómetros, auténticas 'glotonas'. Resulta muy fácil dejarse llevar por un ritmo tranquilo y disfrutar del puro ejercicio sin pensar en nada más que en el camino a recorrer. No obstante, tienen herramientas para sacarles velocidad si queremos. Aunque para ello se requiere de cierta concentración, por así decir. Me explico. Esa maravillosa sensación de comodidad, de rodar fácil, que transmiten, son también su peor enemigo, pues salir de esa zona de "confort" que ofrecen, de ese ensimismamiento, requiere, como digo, cierta concentración. En las primeras salidas con estas Brooks Ghost 9, me costó romper con ese paso fácil y cómodo. Uno disfruta tanto de ese rodar cómodo que se deja llevar (y vencer) por él. Las tiradas largas a ritmos de 'percherón' (o 'a paso jubilao', como decía un viejo profesor de educación física de mi infancia) resultan hasta placenteras y, de hecho, al principio tuve la estúpida sensación de que iba a ser difícil ponerlas por debajo de 4:15 min./Km. Nuevo error. Y ojo, que no digo que las Brooks Ghost 9 sean un cuchillo, pues no es así. Son unas rodadoras incansables, pero lo cierto es que, como muchas otras zapatillas, puedes ir cómodo a ritmos altos en momentos puntuales. Nos hemos puesto con ellas a ritmos de 3:50 (puntualmente), y bajado (también puntualmente; de hecho muy puntualmente, pues uno no es un galgo precisamente) a 3:20-3:30, y bien, muy bien. La flexibilidad progresiva y bien lograda que ofrecen, esa transición suave y buena estabilidad, su capacidad para ofrecer mayor respuesta a ritmos elevados, hace que, a pesar de ser unas "trotonas", cumplan perfectamente cuando se requiere un plus de velocidad.

En cuanto a sensaciones, ya hemos dicho que se trata de una zapatilla de corte clásico, pérfiles altos y un drop alto (12mm.). No obstante, no se percibe así. Su amplitud y buena estabilidad le proporcionan un apoyo muy bueno y no tendremos en ningún momento sensación de correr en las "alturas", por así decir. Eso sí, aíslan bastante del suelo y eso, que ya es cuestión muy personal, habrá a quién le encante y a quién no. En cualquier caso, lo cierto es que las Brooks Ghost 9 lo filtran todo y es difícil diferenciar cuando cambias de superficie porque la mediasuela no deja pasar nada.

Todo ese conjunto de virtudes hacen de las Brooks Ghost 9 unas zapatillas muy completas. Viven a la sombra de las Brooks Glycerin, su hermana mayor y tope de gama de la marca en materia de amortiguación, pero se antojan más versátiles. La tendencia del corredor popular que busca protección para afrontar sus maratones y medias maratones, es mirar siempre los tope de gama y obviar "zapatillones" como estas Brooks Ghost 9, que ofrecen gran estabilidad, gran amortiguación también, pero con un tacto y equilibrio más logrado. Sin olvidar el menor peso de la zapatilla respecto de su hermana mayor que, no obstante, no le impide lidiar con los corredores más pesados. 

Conclusión

Las Brooks Ghost 9 son una auténtica navaja suiza, unas zapatillas tanto para competiciones a ritmo elevado como para sesiones de entrenamiento de cierto volumen. Esa quizá sea la gran baza que ofrecen frente a su hermana mayor, pues, salvo corredores de mucho peso, no me parece que las Brooks Glycerin puedan ofrecernos más, ni mejor. Apta para todo corredor, tanto principiante como experimentado, y para pesos medios y altos, resultan, en definitiva muy versátiles y duraderas.



 

PROs y CONtras

PROs:

- Su acabado denota calidad por los cuatro costados.

- Muy buen ajuste.

- Una transición muy suave.

- Ese tacto blando y agradable al impactar a baja velocidad y respondón cuando le apretamos.

- Amplio rango de uso tanto por peso del corredor como por ritmo.



CONTRAs:

- Cierta estética clasicona, que, no obstante, puede gustar a más de uno (como un servidor).

- Cierta sensación de que cuesta arrancar con ellas.

- Ese período de aclimatación que hubiera evitado medio número más.



Hoka One One - Tracer

Tracer - Hoka One One

Publicado hace 132 día(s)

Introducción

Allá por 2010 surgió en Francia, gracias al empuje de un par de aficionados al trail running una empresa denominada Hoka One One que causó mucho revuelo por la apariencia de sus zapatillas con mediasuelas de alturas imposibles, casi tan altas como botas de drag queen.

Desde los modelos iniciales hasta las Hoka One One Tracer que nos ocupa en esta prueba a fondo han pasado muchas cosas, la marca ha evolucionado mucho en estos seis años: ha sido americanizada (adquirida por un conglomerado de estados unidos), han desistido de intentar que se pronuncie su nombre en maorí “Ho-Kah Own-ay Own-ay” y lo han dejado con la fonética inglesa que nos es más fácil a la mayoría “Ho-Kah Won Won”, han evolucionado mucho sus polímeros y tecnologías, han aparecido en infinidad de podios, han diversificado mucho su catálogo de productos para cubrir el asfalto y hasta el tartán, …

La fama y acogida de sus modelos has sido impresionante y, de hecho, varias veces ha estado a punto de írsele de las manos, de hacerles morir de éxito. Sinceramente, es increíble el aumento de ventas y presencia que han adquirido en apenas seis años, es un caso digno de estudio.

Los puntos clave de su filosofía eran las zapatillas de bastante altura, drops bajos, curvaturas de suela bastante marcadas, bases anchas, … y eso enamoraba sobre todo al usuario que quiere confort por encima de todo, aunque suponga sacrificar el rendimiento y eso mantenía alejados a algunos usuarios que preferían zapatillas más cañeras.

Sin embargo en el último año, han dado un giro radical y, coincidiendo con la incorporación de nuevos polímeros para las mediasuelas, han lanzado un conjunto de modelos más bajitos, que ofrecen respuestas y transiciones más rápidas, muy ligeras, … ¡hasta se han atrevido con unas zapatillas de clavos!

Las Hoka One One Tracer son unas de las más representativas y, quizá, las que más revuelo han levantado de esta última colección porque son lo que muchos estábamos esperando. De hecho, todos los que las van probando van quedando sorprendidos y la mayoría exclama que “son las Hoka One One más normales que he usado”.

¿Serán realmente tan buenas como dicen? Veamos a ver qué pasa.

 

Primeras impresiones

La Hoka One One Tracer nos cautivaron desde el primer segundo que las vimos, por su apariencia, por el tacto de sus materiales, por su ligereza, … infinidad de detalles nos llamaron la atención.

Mientras las tocábamos y escrutábamos por dentro y por fuera para tener una primera aproximación a ellas, no pudimos resistirnos a pasarlas por la báscula para comprobar su peso real porque estábamos volviéndonos locos ya que la sensación de ligereza chocaba con la de verlas con cuerpo suficiente casi para ser unas zapatillas de entrenamiento. Pues bien, el primer número que vimos fue un “1”, es decir, sub 200 gramos en el 8.5 USA que hemos utilizado para esta prueba lo que dejaría el 9 USA de referencia en poco más de 200 gramos. No son los 196 gramos que declara la marca pero es una cifra francamente sorprendente para unas zapatillas de este segmento, peso casi de voladoras. Quizá calzadas no se notan tan ligeras, pero creemos que es por lo angosta que es la horma y por la altura, por la falta de sensibilidad del terreno.

El tacto de la mediasuela prometía mucho porque es aparentemente blando al presionarlo con la mano pero sin demasiado recorrido a pesar del aparente grosor lo que apunta a buena respuesta y agilidad.

Los acabados exteriores son muy buenos, buena calidad, sin costuras, todo termopegados, buen tacto interior y exterior pero, zas, nos encontramos con un pegado un tanto regulero entre los dos bloques de la mediasuela. Venga, hacemos la vista gorda hasta ver cómo se comporta en marcha (qué tal es la transición de la pisada) y qué tal resiste el paso de los kilómetros (si se queda en una mera cuestión estética no es crítico y podemos aceptar pulpo).

La horma se nos hace bastante ajustada, no por la anchura, sino por la longitud (nos toca ir a por unos calcetines finitos) y algo por la altura (la parte inicial de la ojetera es bajita). Está bien que ajuste porque es una zapatilla teóricamente rápida pero la horma parece un tanto extraña, habrá que ver en marcha.

Los primeros pasos por casa nos gustan mucho y, aunque a los que no hayan utilizado nunca unas zapatillas con este tipo de suela curvada les pueden parecer extrañas al principio, es una sensación que rápidamente se olvida y que, en cuanto haces el gesto de correr, desaparece.

Tan a gusto nos sentíamos con las Hoka One One Tracer en los pies, que nos las tuvimos que quitar porque teníamos que ir a trabajar y con el traje no pegaban. Ahora, las citamos para por la tarde, que ahí sí que iríamos vestidos para la ocasión, para darles una primera carrerita a modo de primera cita.

 

Mediasuela y amortiguación

Las Hoka One One Tracer son las menos estrambóticas de la familia si atendemos a las alturas de su mediasuela porque hablamos de 24 milimétros en talón y 20 milímetros en antepié, a lo que hay que sumar tres milímetros más por la fina plantilla. (sí, sólo 24 milímetros de altura, como lo leéis). Los cuatro milímetros de drop van en línea con lo que suele implementar la marca francoamericana para facilitar una pisada eficiente, con una transición de la pisada muy homogénea y continua.

Esto es así gracias también a su diseño con cierta forma de mecedora (curvado) y a que continuamente hay mucho contacto con el suelo, no sólo a nivel de la suela, sino también a nivel del bloque de la mediasuela, que cierra por completo la zona media, tanto por el interior como por el exterior.

Hoka One One dio un salto bastante grande hace unos meses cuando presentó sus novedades en cuanto a los polímeros de la mediasuela y, en el caso de las Hoka One One Tracer, se ha utilizado el Pro2Lite +10.

Ambos son derivados de la EVA y destacan sobremanera por su ligereza, de hecho, parece increíble lo ligeras que pueden llegar a ser unas zapatillas de esta marca a pesar del aparente tocho de mediasuela que tienen.

El tacto es muy agradable, tirando a blando aunque no tanto como cabría esperar y, al tener dos compuestos, han podido jugar con la amortiguación y la respuesta bastante bien. La diferencia de dureza de ambos es pequeña, uno 10 puntos más densa, por lo que la transición es bastante progresiva, no se notan cambios bruscos. No obstante, el pegado de ambos bloques es bastante deficiente, al menos en apariencia.

La curvatura (rocker) está bastante marcada, no sólo en los extremos (talón y puntera), sino a lo largo de toda la zapatilla, lo que las hace algo inestables al pisar de mediopié, al menos, si no se tiene una pisada poderosa y estable. Si fueran más planitas, ganarían mucho en estabilidad y se agradecería para esos momentos en los que uno va cascado.

No tienen ninguna pieza rígida sino que la estructura se consigue únicamente mediante los dos polímeros y el diseño de la mediasuela, consiguiendo una resistencia a la flexión y la torsión bastante buena. Estarían en la mitad de la tabla en su segmento: no son de las más flexibles, pero tampoco las vamos a notar como una tabla. Amenazan con flexar y torsionar fácil, pero simplemente ceden un poco, sin cortes bruscos, está bastante conseguido ese movimiento.

La durabilidad de la mediasuela no nos ha gustado mucho ni por el desgaste que recibe la parte que queda expuesta en la suela (lo comentaremos en el siguiente apartado) ni por la resistencia a la deformación. Apostamos a que el punto de muerte de las Hoka One One Tracer lo va a determinar la mediasuela que, curiosamente, es su punto más fuerte y el más débil a la vez (como pasa con algunos dioses clásicos).

Antes de finalizar el repaso de la mediasuela, echadle un vistazo al borde por el exterior y por el interior, ¿no veis ninguna diferencia? ¡Sí, efectivamente! En la cara interna está curvada hacia fuera, haciendo una especie de balón mientras que en el exterior está curvado hacia dentro.

Es una solución que usan muchas marcas y el objetivo es que en la parte exterior se le dé un toque extra de amortiguación mientras que le interior tenga más soporte gracias a un mayor bloque. Son cosas que pueden parecer chorradas pero que si pruebas a aplastarlas con la mano ves claramente y que, en marcha, si tienes un poco de tacto, lo notas y mucho. No tiene nada que ver cómo se hunde la “esquina” exterior y la interior.

A nosotros nos gusta mucho esta solución porque se consigue una estabilidad implícita muy buena y un soporte nada intrusivo porque está ahí y simplemente hace su trabajo si se necesita.

 

Suela

La suela de las Hoka One One Tracer es, a nuestro juicio, el punto más débil, el que más trabajo requiere y, por más que desde la marca presuman de ella y juren y perjuren que es buena, nos parece que no está a la altura del resto de la zapatilla.

El rendimiento en cuanto al agarre es bueno, sobre todo en asfalto y en seco pero la durabilidad es mala. Es más, si no se tiene una técnica decentilla, te las puedes pulir en menos de lo que canta un gallo, no sólo porque haya mucha mediasuela expuesta sino porque la capa de caucho es finita no especialmente resistente.

Eso sí, con buena técnica son una delicia, muy buen contacto, agarran bien, tacto blandito, ¡no hacen nada de ruido!

Pero, aunque las Hoka One One Tracer sean unas zapatillas rápidas, creemos que la durabilidad debería ir en consonancia con la de las zapatillas mixtas o incluso como las de entrenamiento ligero, no como las de unas voladoras. No nos atrevemos a dar una durabilidad porque es algo que depende de muchísimos factores pero no creemos que destaque ni siquiera entre las mixtas.

En las fotos que adjuntamos se ve el desgaste tras los 150 kilómetros que le hacemos habitualmente antes de escribir la prueba a fondo pero no es un desgaste representativo porque es el de un corredor ligero, eficiente y que le ha hecho el 80% de esos kilómetros a ritmos muy asequibles para él.

Sin embargo, las hemos querido poner para que se observe el que es, a nuestro juicio, el mayor problema: la mediasuela expuesta, que se despeluza y roza mucho porque hace contacto con el suelo, aun yendo por terrenos no muy abrasivos.

La dureza del caucho no es mucho mayor que la de la mediasuela por lo que estamos seguros de que si estas zapatillas caen en un corredor de los que lijan el suelo, en menos de 500 kilómetros están para el arrastre. Señores de Hoka One One, apunten dos evoluciones necesarias: 1.- mayor cobertura de la suela y 2.- mayor dureza del caucho.

En cuanto al diseño del taqueado, puramente asfaltero o, como mucho, para pistas de tierra compacta y caminos de parques porque, si hay tierra suelta, pisas como si fueras en un overcraft, no enganchas y no traccionas. Curiosamente, en caminos duros con arenilla suelta (el típico camino de parque) sí agarran bien y también nos han gustado en los caminos con piedrecillas porque aíslan bastante de las chinillas. Eso sí, preparaos para ver envejecer a la suela en un plis ya que la zona blanca de mediasuela expuesta quedará marcada y arrugada a las primeras de cambio (con apenas dos salidas por esos caminos).

 

Upper

Minipunto para Hoka One One porque han conseguido un upper muy bueno, práctico y muy bonito, difícil que no le guste a alguien, ¡chapeau!

Una sola pieza de dos capas unidas entre sí, la exterior de rejilla finita tipo nylon pero suave y la interior con grandes agujeros y muy suave, sin costuras y recubierta de una única pieza de TPU termopegada que incorpora todo el conjunto de refuerzos que ayudan a darle estructura al upper.

La tela del upper nos daba un poco de miedo porque pensábamos que iba a ser de ésas que a las primeras de cambio se cuartean y nada más lejos de la realidad porque no las hemos enjuagado hasta que no tenían diez usos y seguía como el primer día a pesar de haberlos hecho todos al lado de la playa, cuyo salitre suele maltratar este tipo de telas.

Son muy transpirables, mucho más de lo que pensábamos y al ser tan suaves por dentro, se pueden utilizar con calcetines muy finos e incluso sin ellos. Ojito triatletas porque aquí tenéis unas zapatillas para añadir a la lista de opciones.

Los refuerzos son muy finitos así que no generan mordidas ni puntos calientes y, aunque cubren toda la parte trasera, como es la que menos se ve afectada por el calor, no pasa nada. De hecho, nos ha gustado porque así protege de los roces que muchas veces se producen al dar golpes contra piedras o contra la otra zapatilla. La puntera está algo más reforzada, pero sigue siendo una pieza fina, nada que ver con los punteras que endurecen la puntera como si fueran botas industriales.

No empapa apenas agua así que os podéis mojar lo que os plazca o salir a correr cuando llueva porque no vais a tener el típico chof chof con vosotros ni se os van a quedar los pies arrugados como pasas. Además, la plantilla es finita y el footbed está agujereado así que tampoco se queda dentro esa agua. ¿Volvemos a hacer el aviso para triatletas?

La lengüeta es muy finita, una simple capa de piel sintética con un ligero acolchado central pero, lo sentimos, no nos ha gustado, es el garbanzo negro del upper porque se arruga mucho, es imposible llevarla bien colocada. Y no lo decimos por la cosa de ir guapos y sin arrugas sino porque esas arrugas no son sino un riesgo para rozaduras. Lo curioso es que es una lengüeta unida a la zapatilla por la cara interior, va toda cosida así que es una pena que en el otro lado quede echa un desastre. Eso sí, tranquilos que no se va a mover y allá donde quede, se queda.

En cuanto a los cordones, planos, ligeramente elásticos y del estilo de los de utiliza una marca que nació en Pensilvania y cuyo nombre empieza por Sauc. Esto es mera anécdota porque lo que cuenta es que funcionan bien y que permiten prescindir incluso del nudo adicional si no se quiere.

Por cierto, aunque no lo hemos dicho, el diseño nos ha parecido precioso a pesar de su sencillez, con colores bastante planos y apenas tres combinándose. Estaría bien que se lanzaran a hacer alguna edición especial, sobre todo, aprovechando el patrocinio que tienen sobre el circuito Ironman de los USA.

 

Horma

La horma de las Hoka One One Tracer es otro “sí pero” aunque, en este caso, no es como la suela, no es una horma mala sino simplemente es que creemos que no es homogénea, que quizá necesita un repensado.

¿La habrá diseñado el mismo que hizo la primera versión de las Speedgoat? Apostamos a que sí porque el principal problema que tiene es el mismo: muy bajas en la zona del primer ojal.

Son cortitas, mucho, probablemente tengáis que ir a por media talla más, incluso si las vais a usar con calcetines finitos o sin ellos. Se le junta un poco de todo: cortitas, puntera afiladilla y curvada, etc.

También es una horma bastante ajustada en todas sus dimensiones, incluso de anchas, algo que choca porque parecen anchotas al mirarlas desde arriba. Es un “mal endémico” de todas las Hoka One One y sorprende a la mayoría de sus usuarios porque uno se espera hormas amplias y, sin embargo, al calzártelas, te das cuenta de que no, que son más bien ajustadas.

En algunos modelos actuales esto lo han cambiado pero las Hoka One One Tracer siguen la tendencia anterior así que, ni se os ocurra comprarlas sin probarlas bien con los calcetines que las vayáis a usar y, por favor, dedicadle tiempo y ataroslas bien.

Curiosamente, en marcha no se notan tan apretujadas o, al menos, menos de lo que podría esperar uno porque, p. ej. marcan bastante el arco, por el interior y el exterior y, sin embargo, hemos hecho con ellas salidas de una hora y media y hemos llegado con los pies tan contentos (el corazón y las piernas iban en las últimas y pidiendo el final del partido pero los pies, nada, frescos como rosas).

El collar es apto para todo tipo de tobillos pero ojo porque es bajito en los laterales así que, si necesitáis plantillas, probadlas bien por si queda el talón demasiado salido. Aunque, con lo apretadas que son en puntera, como sean mínimamente gruesas esas plantillas personalizadas, lo mismo no podéis usarlas.

Lo bueno que tiene esta horma tan ajustada es que el pie va perfectamente sujeto, que no se desplaza nada y eso se agradece mucho cuando corres con ellas descalzo. Tercer aviso a los triatletas.

Dinámica

Los mentideros dicen que el nombre de las Hoka One One Tracer proviene de la mezcla de “Trainer” y “Racer” y, sea o no su origen, es una buena forma de definirlas porque conjugan ambos aspectos muy bien. En la casa las definen como “unas zapatillas mixtas o de entrenamiento ligero con potencial de voladora” y no podemos estar más de acuerdo.

Remarcamos lo de “con potencial de” porque no son unas zapatillas voladoras y, de hecho, aun dentro de las mixtas habría que meterlas en la parte de las “dóciles” pero precisamente ahí reside su mayor virtud.

La primera vez que salimos con ellas a correr nos sentíamos muy extraños con ellas, no tanto por el comportamiento de su mediasuela curvada sino por el tacto, que aúna a la perfección amortiguación y respuesta.

La recepción es muy blandita, muy agradable, pero apenas tienen recorrido y, si eres capaz de rotar rápido el tobillo, el pie sale disparado a una velocidad vertiginosa y con mucha fuerza. No es un tacto de voladoras pero, para ir a ritmos medios y rápidos en rodajes alegres o de competición de media / larga distancia van de muerte.

Las vemos ideales para moverse en la horquilla del 3’45’’/km – 4’15’’/km así que, maratonianos de entre 2h40’ y 3h, catad las Hoka One One Tracer en cuanto las veáis que seguro que os sorprenden.

A ritmos más rápidos van perfectamente también, pero quizá se le echa en falta algo más de firmeza en la mediasuela. Y, si vamos a ir más lentos, ya depende de nuestra técnica porque, si es buena, perfectas pero, si no somos tan agraciados, a lo mejor no comulgamos con la curvatura y nos sentimos algo clavados al impactar. Esto se acentúa más cuanto más taloneemos.

Preferiblemente para terrenos duros, idealmente asfalto o tierra compacta y sin problemas si tocan cambios de ritmo. De hecho, van genial para eso porque tienes un bólido en potencia al que le puedes pisar a fondo el acelerador o dejarte al ralentí, tú decides pero, lo sentimos, no vas a tener escusa por las Hoka One One Tracer.

Somos partidarios de aplanarlas un poco, es decir, reducirles un poco el efecto balancín (el rocker) porque creemos que ganarían mucha estabilidad y entonces serían unas auténticas killer como zapatillas de competición para media y larga distancia, lo petarían en el mundillo maratoniano y en los triatlones de larga distancia. No es que sean inestables, ojo, todo lo contrario, pero creemos que mejorarían y que no perderían apenas agilidad.

Si sois de sentir el suelo que pisáis, olvidaros porque aíslan mucho, algo que sí gustará a los que dicen eso de “quiero un poco más de amortiguación que me proteja más” (¿algún día desaparecerá este mito de la protección?).

El ajuste del pie es muy bueno, casi demasiado como hemos comentado en el apartado de la horma pero, gracias a él, vais a poder hacer con ellas virguerías y meteros por donde os plazca, salvo que haya mucha tierra suelta o sea césped, donde echaréis en falta un taqueado más marcado o una menos base.

Conclusión

Las Hoka One One Tracer son una de las jugadas maestras de esta marca franco - estadounidense que lleva unos años dando mucho que hablar pero que, a juicio de algunos, ha empezado a hacer zapatillas para todos los públicos y realmente competitivas para los que van ligero desde hace menos de un año.

En los últimos meses de 2015 empezaron a revolucionar su catálogo de productos, manteniendo intactos la mayoría de sus principios y filosofía pero adaptando algunos de ellos, sobre todo, el de la altura a la que queda el pie.

Las Hoka One One Tracer son las más rápidas de la marca, unas zapatillas que podemos enmarcar en el segmento de las mixtas pero que se desenvuelven tan bien a ritmos alegres como a ritmos más modestos, actuando casi como unas zapatillas de entrenamiento ligero.

Son tremendamente ligeras y se dejan llevar muy bien porque el tacto es muy agradable, con bastante suavidad al impactar pero con mucho rebote que le da un toque respondón que gusta mucho a los que tienen una buena técnica de carrera. Si li consiguen reducir un poco la curvatura en la zona media ganarán mucho público y si mejoran la unión entre los dos compuestos que utilizan en la mediasuela, lo bordan.

Donde tienen que trabajar sí o sí es en el tema de la suela porque flojean mucho ya que, a pesar de su buen rendimiento, la durabilidad deja bastante que desear. Si se usan como zapatillas rápidas, pasa pero para quien quiera sacarle kilómetros es un fallo imperdonable.

El upper es de matrícula de honor pero, nuevamente, el expediente queda empañado con un “pero” ya que la horma es un tanto descompensada aunque estamos seguros de que han tomado nota de ello y que en futuras versiones van a modificarla.

Como hemos remarcado varias veces a lo largo de la prueba, las Hoka One One Tracer son una grandísima opción como zapatillas para media y larga distancia y muy a tener en cuenta como zapatilla de competición para triatletas y maratonianos.

 

PROs y CONtras

PROs:

+ La transición de la pisada es rapidísima.

+ La mediasuela conjuga muy bien amortiguación y respuesta.

+ Son muy ligeras, incluso dentro del segmento de las mixtas.

+ Permiten un rango de ritmos muy amplio.

+ Aunque sean neutras, son muy estables.

+ Son las Hoka One One más “normales”, las más “para todos los públicos”.

+ Upper muy agradable al tacto, perectamente utilizables sin calcetines.



CONtras:

- La suela deja mucha mediasuela expuesta con lo que se degrada rápido.

- La durabilidad de la suela y mediasuela es mejorable.

- La unión de los dos bloques de la mediasuela es bastante deficiente.

- La lengüeta se queda arrugada por los laterales.

- La horma está un tanto descompensada, no son homogéneas todas sus medidas.

- Quizá le sobra un poco de curvatura en la zona media.

 

VÍDEO



DATOS TÉCNICOS

TESTSGhost 9 - BrooksTracer - Hoka One One
Talla US98.5
Peso (gramos)290193
Mesh-90
Mesh101